viernes, 16 de marzo de 2012

POEMAS DE LA VIDA

PAULITA RODRIGUEZ
(Muerta de leucemia a los 7 años)
2008
Un Ángel bajó del cielo
a buscar un ángel nuevo,
para cantarle a María
una bella melodía.
Montes y valles recorrió,
pero nunca lo encontró
hasta que llegó a Puente Alto
cerca de un lindo palto.
Allí supo de Paulita
una linda señorita
de Marcia una buena madre,
de Vicente, Nelson padre
y Tomás, su gran hermano
calladito, pero humano,
que sólo habla con Dios,
pero juega con los dos,
con Paulita y Vicente
como hermanos inocentes.
El Ángel supo entender
que debía conocer
esta familia ejemplar
que saben a Dios rezar.
Cuando entró por la ventana
de Paulita una mañana
el Ángel esa ocasión,
vio un peluche regalón
durmiendo juntito a ella
y con rayos de una estrella
su carita le alumbró.
El Ángel a Dios rogó
que le sane por favor
de las penas y dolor
¡Ay Dios y Virgen María..!
que la Paulita tenía.
Dios Padre vino a decir:
-“Ya dejará de sufrir
cantando con mucho agrado
cuando se encuentre a mi lado
y le de mi bendición
como un ángel regalón.
Es el ángel que querías
para tu Virgen María.
Y a su hermanito mayor,
con cariño y mucho amor
lo cuidará desde el cielo
y le llevará consuelo
a Vicente, su hermanito,
el más lindo y chiquitito.
- Gracias Padre al conceder
y a la mejor escoger
de la Tierra a la Paulita.
¡Es Ángel, la más bonita!
-“Que más quisieras pedir
si dejará de sufrir,
y como Ángel celestial
no encontrarás otra igual”.


LOS MINEROS DEL MILAGRO.
2010
El cielo, muros y suelo se tornó
como una boca de lobo traicionera.
La luna argenta su imagen rehuyó
en el fondo de una negra ratonera.
Setecientos metros de dolor minero
apresaban a guerreros del trabajo.
Las mancornas y soportes traicioneros
se vinieron en segundos guarda abajo.
Miles de rocas y penas minerales
en la entraña de la tierra se quedaron
esperando los milagros siderales,
esperando a sus patrones, que callaron
la tragedia, como viles criminales.
Otros políticos de nombres ilustres,
aprovecharon la desgracia minera
y su dolor, para elevar las encuestas
de su nefasta gestión politiquera.
Mas, la esperanza se hizo corazón
en el fondo de la mina San José;
y afuera las familias, sin patrón,
se agruparon en rededor de su fe.
Eran treinta y tres los hombres atrapados
en las fauces de empresarios carniceros,
que lucraban sus bolsillos, atestados
con ganancias de los técnicos y obreros.
Hombres de cobre, sudorosos de cobre,
curtidos de mil plegarias a sus dioses,
henchidos del fatalismo de hombre pobre,
roncos en ¡Viva Chile! a grandes voces.
Son jóvenes de esfuerzos sobrehumanos.
Son hombres veteranos en el trabajo;
hijos, esposos, padres, primos y hermanos
unidos en milagro, allá…, más abajo,
donde sólo sobrevive el baqueano,
el astuto, el imprudente, el desafiante,
el aguerrido, tenaz o el inhumano
ignorando toda lógica infartante.
Sus mujeres con su prole generosa
los aguardan sin moverse ni un momento,
con la fe inquebrantable, como la roca
que impide su rescate, en el campamento.
¡Dios mío!.., ¡dadme fe, fuerzas y esperanzas..!
La constancia de las familias sufridas
le dieron nombre al campamento "Esperanza".
Esperando…, rogando verlos con vida,
esperando verlos salir…,suplicando…
suplicando noches eternas…, silentes,
frías como témpanos de alma y espanto,
largamente frías, tristes, pero valientes.
Treinta y tres mineros rudos, avezados
y ejemplares, descendieron al trabajo
sin pensar en las desgracias del pasado,
sin saber, que pasaría más abajo.
Verdes racimos de rocas minerales
con sus vetas milenarias atraparon
a los bravos entre sus fríos metales,
pero nunca sus flaquezas asomaron.
Casi setecientos metros traicioneros
le tendieron una cárcel verde y negra.
Como la suerte de los viejos mineros…
cuando no tienen ni mujeres…ni suegras…
A casi setecientos metros del beso
de la madre, de los hijos…, su mujer
o su pareja…, los hombres están presos,
mas, con la fe presente en su amado ser.
Pasan los días y noches lentamente
como una carreta de bueyes overos,
esperando el eco de una voz doliente
llamando a voces a su querer minero.
Máquinas de punta, máquinas modernas
llegan castigando a las rocas inertes,
que le han cerrado las negras cavernas
sentenciándolos a una segura muerte.
Van taladrando sin descanso, la roca,
otros mineros, tan héroes como ellos.
Las horas de las noches se hacen pocas.
Los días eternos y de ausentes dueños.
Las autoridades pierden la fe,
pero sus mujeres jamás. ¡Esperanza
compañeras!, ¡están vivos..!, yo lo sé…
Es el grito entre mil rezos y alabanzas.
Es el canto de sus madres, de sus hijos,
y esposas que amanecen en las carpas
soñando milagros del negro rendijo
que hasta a los más valerosos infarta.
Los taladros giran…, rotan…, incesantes.
Rompen…, pican con ánimo portentoso,
paso tras paso, firmes como un infante…
directos al nivel preciso del foso.
Diez, once, doce, días y noches…trece…
error...y vuelta a taladrar sin demora.
catorce, quince… dieciséis…diecisiete…
¡Viva Chile mierda!...por fin llegó la hora…
Amarrado…contra todo subterfugio
venía el mensaje en rojo concluyente
e inmortal: - “estamos bien en el refugio
los treinta y tres” - . Y se alborota la gente
en un grito de alegría nacional.
Estaban vivos los treinta y tres mineros,
bajo miles de rocas… sin alimentos…
Y preguntando por otros compañeros
dejan de lado sus propios sentimientos.
Los treinta y tres… vencieron la roca dura
haciendo el milagro del bicentenario,
están de pie, demostrando su bravura,
en un foso más terrible que un calvario.
Una carta del más puro sentimiento
del polizón “Navegao” a su mujer,
hacia llorar a todo el campamento
y a compañeros que confiaban en él.
-“Gracias Mario Gómez, gracias gran amigo
confiábamos en tu experiencia y valor”.
Decían sus compañeros y testigos
en el campamento del frío y calor.
Lily mostraba orgullosa la misiva
a Chile entero, que la escuchó admirando
el valor de los mineros de la vida.




SILENCIO
1973
Caminando por el patio del Cuartel
ya no puede tantas penas ocultar.
Cabizbajo y dolorido se le ve
desprovisto de su talla militar.
Los blasones que de Cabo se ganó
por la pampa, las fronteras y el mar,
en un hijo distante las truncó,
con un llanto que no puede ni rezar.
Esperanzas y mil sueños sucumbieron
en la única razón de su vivir.
-”En las calles de Santiago”- le dijeron-
“su Pináculo ha dejado de existir”.
“Es sabido desde tiempos muy remotos
que un soldado es por siempre varonil,
y dolores no se dan para vosotros
los que visten uniformes y fusil”
¿Qué importancia tiene ahora una medalla
por servicios a la Patria con honor,
si una bala traspasó pecho y muralla
en defensa del tirano y dictador?
¿Y las treinta primaveras de servicio
que pasó celosamente sin chistar,
no serán ya suficiente sacrificio,
para tan notificado militar?
No hay razón para humillar a un ser leal
porque su hijo no ha querido silenciar
los zarpazos de Teniente a General
y en cantares se dispuso a denunciar.
Cuatro rosas en su joven corazón
le callaron para siempre la palabra,
pero nunca matarán a la razón
mientras queden otras bocas que se abran.


EL DONANTE
2008
Cuando muera y carnes no necesite
para que mi alma en el limbo transite
buscando mis pecados redimir,
toma mis parte que puedan servir,
y por las que tú necesites, ¡cámbialas!
Mis pulmones y mis córneas, ¡cámbialas!
Mi corazón y mis músculos, ¡úsalos!
Los ligamentos y riñones, ¡úsalos!
Mis ojos verán la luz nuevamente
en la cara de una madre clemente
que pedía por años un trasplante
y la gracia de un bendito viandante.
Y cuando mi cuerpo repose inerte
en la loza que me ha puesto la muerte
como última morada en el mundo,
dejadme recordarles un segundo
que este hermosa vida le he vivido
gracias a los órganos que he tenido.
Por eso, ante la muerte les ruego
respeto a mi voluntad, en que lego
y doy mis órganos, y todo aquello
que pueden ayudar en lo más bello
a otro ser que requiere un trasplantes
coronándome “héroe donante”.
Dejaré con gusto mis alegrías,
mis sueños, mi fe, mis filosofías;
mis mensaje, mis ganas de reír
y lo bello que me ha tocado vivir,
a quien pedía un nuevo corazón,
una médula, mi sangre, un riñón,
para ser normal como yo lo era.
Y reír feliz como yo riera…
Sí, búscame si muero siendo niño
y pídeme para otros mi cariño
y los órganos que no necesito.
Seré feliz en el mundo bendito
que Nuestro Señor me conceda en suerte,
sabiendo que fui útil, con mi muerte.



REGRESA
(a Teresa Álvarez en estado de coma)
2011
Duerme Teresa su sueño extraño
con largos días de negra pena.
Su faz inmóvil, blanca y serena,
le han aumentado algunos años.
Duerme la esposa, madre y abuela,
como cansada..., triste su frente;
como tranquila…, siempre silente,
mas, su familia no se consuela.
En toda gruta cerca o lejana
rezan sus hijos, piden sus nietas
a que regrese sana y despierta:
“¡Ahora mismo!.., ¡hoy!,… no mañana…
Todos queremos abrir la puerta
tal como siempre nos enseñaste.
¿Si por milagros no nos dejaste?
¿Por qué milagros no te despiertas?”
Los ha dejado con una angustia
de noches negra, sin Luna y luz,
siempre rogándole a esa cruz
que le dé vida a sus horas mustias.
¡Túnel injusto! Pasaje largo,
que apresas su alma con llave y reja;
con llantos latos, rezos, y quejas
al Divino pidiendo milagros.
No se ve consiente y sin embargo
pueden hacerle toda caricia.
Y no contesta para desdicha
del sino injusto, del trago amargo.
Siempre esperando a la madre amada,
juntan las olas de Cartagena
latos recuerdos sobre la arena
y mil estrellas diseminadas.
Escribo Yo, esta plegaria mía
como aporte de mi pluma impura.
La oración sería más segura
para pedirle a Virgen María
una cadena de los familiares
por esta madre de amor inmenso
que salga pronto del sueño intenso.
Recen a todos vuestros altares.
En la inmensidad del desconsuelo
existen siempre las esperanzas,
nunca abandonen las alabanzas
al Cristo Santo y al Dios del Cielo.



LA RESPUESTA.
2011
En la oscuridad de mi albo lecho
respondo al cariño, que presiento
busca consuelo sobre mi pecho.
Y con un susurro de mi aliento
sigo viva sobre mi dosel.
Sola en esta tibia inmensidad.
Quieta, plácida como un vergel
lleno de luces de sanidad.
Pasa mi vida como un celaje
tañendo risas de niños ausentes,
blandiendo llantos bajo un paisaje
mustio y plagado de extrañas gentes.
Con bálsamo pingües o pequeños
enjugan mi frente en desvaríos,
y llega la dicha a mi alto sueño,
fecundo y fresco como un rocío.
Así adormecen mi alma cansada
entre la soledad del gentío.
Y entre mis manos, aprisionadas,
el contacto tibio de los míos.
Un mar de voces multicolores
tejen cien rondas, bullen mil pasos,
pulen diamantes y brotan flores
en la soledad de mi regazo.
Y yo canto con voz quieta y muda.
Y miro con mis ojos segados.
Y los amo con mi alma desnuda
por dos siglos de viajes cansados.
En este inerte y sereno mundo
de colores y tiempos fugases,
no cuentan minutos ni segundos,
siempre eterno, en su eterno paisaje.
Mil galaxias quiméricas, rondan
en mi lecho silente y solano.
¡Dejadme estar!, en esta mi forma
de quietud…, de mi sueño lejano.
Dadle a Mi Señor la voluntad
de mi apacible y dócil futuro.
Rogadle a Mi Cristo de bondad:
me tenga, en su resguardo seguro.

MARTIR CORONEL ARRUÉ
Enero 2007
La lluvia, la ventana de su alma le azotaba,
y nubes dibujaban en el cielo siluetas
hurgando entre sus ojos mil penas no contadas,
que pendían de su vida como marionetas.
Era joven doncella de vírgenes amores
y una hermosa mujer de sinceros sentimientos.
Sus recuerdos de la infancia exenta de dolores
se fundían en huecos de latos pensamientos.
Esa ninfa de luz, respetada por la gente,
siempre culta, siempre seria, compuesta y gentil
se prendó para siempre de un joven subteniente
que servía a la patria con aire varonil.
Con los años fue el mejor de los Carabineros
que con su lema: "Por Dios y la ley“, vivió sin miedo,
como un heraldo luchando contra el bandolero.
El brillante Oficial del Escuadrón Centenario
fue el mártir mil dieciocho de la gran Policía.
Destacado en San Carlos mientras fue Comisario
y en Chillán acribillado un fatídico día.
Porque los malos, nunca pudieron comprender
que su vida era el servicio público a su país,
y que a cualquier costo cumpliría su deber
para frenar toda delincuencia de raíz.
Estaba en primera línea en todo momento
luchando contra delincuentes y desalmados.
El fue un hombre valiente y de nobles sentimientos.
Por los subalternos y jefes, muy respetado.
Hoy siguen recordándole su hija y su mujer
la partida dolorosa, con un luto negro
que dejara al morir cumpliendo con su deber
el “Mártir, Coronel Ricardo Arrué Montenegro”.



VIOLETA
2008
¡Ay!, Violeta, dulce néctar de San Carlos y Chillán;
ramillete de claveles, agua pura y cristalina.
Sube a los cielos y dime ¿existe vida divina?
Tus ángeles de carbón, dime niña ¿dónde están?
Cántame las canciones que mis abuelos bailaron,
cuando en tus excéntricos años sureños, buscabas
entre copihues vírgenes, la musa que te inspiraba,
para deleitar mis oídos, el tiempo que me acunaron.
Y vuelve a trinar tu guitarra, aunque llore de gastada
con tantas penas del alma. Violeta, Violeta herida,
es tu canción eterna, dándole gracias a la vida.
¡Vuelve a los circos esta fantástica temporada!
Dolor de casados negros, y amores de sacristán
lloran perlas de corales, cantan llantos de alfareras,
guían manos de albañiles y telares de arpilleras.
Sigue en mi alma Violeta, blanca y pura como el pan.
Canta la canción que renacisteis recorriendo
los montes y campos de folkloristas olvidadas.
Recítame las décimas y tus mejores tonadas.
Muéstrame tus tejidos cuando de pena esté sufriendo
Y destila vasijas entre ajuares para inquilinos,
Deshoja manzanillones sobre mis labios heridos.
¡Vive!, ¡Vive Violeta Parra! en mi pecho como un nido.
¡Ay!, para seguir componiendo aquellos versos divinos

MIGUEL GRAU
1973
Siendo niño navegó por siete mares
embarcado en pailebot o bergantín.
Como Guardiamarina, no por asares,
destacó por su carácter varonil.
Sobre el Ucayali, Apurimac y el Huáscar,
Vio la luz que desde niño lo guió
En los valles dominados por la Nazca,
donde su madre amorosa lo acunó.
De las aguas de los mares: caballero
Siempre firme su semblante se veía
cuando al Huáscar por bravura y esmero,
toda tropa marinera le temía.
Comandaba con justicia de Almirante
a su gente que orgullosa le seguía
por las costas defendiendo su talante
con astucia, con firmeza y maestría.
Si algún día su oponente terminara
en cubierta de su enorme embarcación.
Con honores de un glorioso camarada
devolvía al marinero a su nación.



IGUALDAD
1974
Esta injusticia que rueda
a través de los que no aman
y se van por la vereda,
culpando a los que reclaman
pidiendo misma igualdad
para los pobres y niños
que miran con frialdad
los verdugos de inquilinos.
Destruyen las juventudes
y sus justas ambiciones.
O apresando multitudes
que gritan en sus canciones
“igualdad para los hombres
sin importar su color,
sus orígenes o nombres,
pobrezas o su valor.
Si estamos igual formados
y del mismo sitio nacidos,
¿por qué siguen empeñados
en guerras sin un sentido?
Patrones de sangre azul,
Patrones rojos de sangre.
Ladrones de raso y tul.
nos tienen muertos de hambre.
La piel del niño explotado
las usan de pisa pies.
Le pagan unos centavos
por exprimirlos un mes.
Y al inquilino iletrado
que los hace millonarios,
lo tienen esclavizado
con un mísero salario.
Esta injusticia de mierda
que no cupe en la cabeza,
tendría una historia nueva
si uniéramos nuestra fuerzas.




OCASO DEL OPTIMISMO
1974
Mundo de sabios henchidos
y de ignorantes plagados;
del que lucros ha poseído
y del que jamás ha ganado.
Tú vive esta vida perra
Igual como yo la vivo
Si posees una guerra
tal vez por igual motivo.
Despierta joven poeta,
mira la realidad,
cuando llegues a la meta
verás que nada es verdad.
La ingenuidad de tus versos
no reformarán caminos
que muchos hombres perversos
trocaron en torbellinos.
Tu suerte el optimismo
no surte ni tiene caso
si esperas el chovinismo
y te pegan con el mazo.
Si vas por la vereda
esperando un buen camino,
todo encontrarás en veda,
malogrando tu destino.
La vida no es un regalo
para dejarla al azar,
se debe luchar a palos
si quieres algo ganar.
El malo siempre te gana,
mejor le ganas a él,
no esperes que la campana
le libre de tu cuartel.
Aquel que pega primero,
ya pega dos a la vez,
ganará siempre en esmero
y ganará toda vez.



EL HÉROE
1974
¡Ay! niña del planeta:
bella, frágil y tierna,
que soñabas despierta
al amor y la guerra.
Querías tu valiente
a la carga matando
sin importa que éste
fuere sólo un muchacho.
Lo vistes con botones
dorados al marchar
camino hacia el oriente
y cantando al luchar.
Como fue muy valiente
mil medallas ganó,
mas el año que sigue
yo no se qué pasó.
Ornado de medallas
mandando un Batallón
cruzó frente a metrallas
y de golpe a un cajón.
¡Ay! niño del Planeta
eras valiente y tierno,
pero al cruzar la meta
te fuisteis al infierno.
¡Ay! niña estás llorando
al soldado fallecido.
¡Ay! niña estás buscando
otro algo parecido…


CAMINOS
1993
Se truncaron del poeta, los caminos,
con los amos de la infamia desatada,
que torturan sin razón justificada
estudiantes, profesores y pampinos.
En las cumbres de Los Andes, meditaba
En sentencias inspiradas de un Doctor,
que en defensa de peón trabajador
un futuro muy cercano le aguardaba.
Con palabras sabias el Doctor decía
que “el futuro promisorio del obrero
será justo, si la ley está primero,
a intereses del patrón y policía”
Y… “más tarde que temprano se abrirán
las anchas alamedas por donde pasen
los hombres libres”. Cuando los hombres pasen
luchando con los ímpetus de un titán.
Y su pueblo defendiendo libertades
prosiguió con heroica solicitud
los anhelos de una hermosa juventud,
escapando por los campos y ciudades.
Se truncaron los caminos del obrero
con los rayos de infamia desatada,
que torturan sin razón justificada
al maestro, pescador o temporero.
De su patria los parieron por la fuerza,
por caprichos del Tirano y Dictador,
cercenando las conciencias con dolor,
e injusticia que en un Golpes, siempre versa.
En destierros, los que parten o se quedan,
seguirán luchando con igual valor.
Una madre sin el padre protector
luchará de La Castrina a la alameda.
Cuando vuelvan a su patria liberada
del flagelo que dejara El Dictador,
“Compañero”, le dirán al Gran Doctor
que murió en La Moneda bombardeada.
Izarán su nombre sobre La Alameda
con carteles celebrando democracia.
Y con Jueces, ya caídos en desgracias
verán libre de asesinos La Moneda.


LA BÚSQUEDA
1993
¿En qué manos has caído
para ser asesinado?
¡Ay Jorge! ¡Ay mi marido!
¡Ay! ¿Dónde te habrán dejado?
¿Cómo explicarle a Rodrigo
y Álvaro, que jamás
perdonen este castigo?
Jorge amado, ¿dónde estás?
De tus carnes, ¿qué hicieron
el cuatro de Mayo aquel,
que ya nunca más te vieron
salir vivo del cuartel?
De tu cuerpo torturado
y arrancado de mi pecho,
que veinte años he llorado,
el verdugo, ¿qué habrá hecho?
Fuisteis mis manos y esteva
de mi juventud inquieta,
guiando una vida nueva
con la fe de un poeta.
Te lloré por Costa Rica
y cuarteles de la Dina.
Te busqué en Williams y Arica,
por Quiriquina y Colina.
Seguí buscando tus pasos
por caminos inusuales,
esperando que mis brazos
te alejen de Generales.
¡Ay!..No me iré sin luchar
por tus penas y dolores
que has debido pasar
ante los torturadores.
Me iré, no con mi dolor,
sino, con el de mi pueblo,
que vive con el horror
de no saber de sus muertos.



ESMERALDA
1974
No se ha visto nada igual
Como la fiel Mancarrona,
que en combate sin igual
luchó muchísimas horas.
El Huáscar: acorazado.
La Esmeralda: pequeña.
Monitor: acañonado
La Dama: corveta a leña.
Cuando no pudo vencer
El cíclope y sus cañones,
la tuvo que remecer
a mortales espolones.
Pero antes Prat y Aldea
en proeza sin igual
saltaron sobre cubierta
coronándose inmortal.
Y la bandera al viento
firme en su flamear,
¡al tope!, hasta el momento
que se hundieron en el mar.



SEPTIEMBRE DE NERUDA
2008
Calles de Septiembre, sembrada de banderas tricolores.
De copihues cercenados para turistas extranjeros.
De volantines trepando hacia los cielos de mis amores.
Un mes de coloridas fondas y campesinos fiesteros.
Septiembre de trigo, remolacha y papayas doradas.
De mil empanadas horneadas por manos campesinas.
Septiembre de mantequillas, leches, y chichas fermentadas.
De peones que se asilan y duermen en las cantinas.
Septiembre de trasnoches, amaneceres y parranderos;
tonadas melodiosas, huasos y chinas desafinadas.
De pañuelos blancos, enaguas, guitarras y panderos.
Septiembre de treguas araucanas, desfiles y enramadas.
Septiembre de topeaduras, pencazos de curados,
cien niños embadurnados con manzanas confitadas.
Mes del volantín, la cuerda, el trompo, el palo encebado,
el trote, la guaracha, la cueca nortina y la tonada.
De manos curtidas por pailas y cántaros de greda.
Septiembre de llanto y sangre de jóvenes fusilados,
Húsares inmortales cabalgando por La Alameda,
y poetas de guitarras mudas y cantos silenciados.
Septiembre de niños invocando un pueblo sin fusiles.
De Nicanor, Violeta, Víctor y Gabriela Mistral.
De Neruda defendiendo desde su lecho a civiles
que van marchando al cadalso del Estadio Nacional.
Septiembre recordado por libertades reprimidas.
Setiembre de hijos desterrados, madres desesperadas,
héroes forjados en una patria recién nacida,
Presidentes mártires y Monedas bombardeadas.






INSANÍA
(Al niño que enloqueció de amor)
1993
Entre los charcos y las travesuras
quedaron los recuerdos del infante,
que mira con picardía constante
sus futuras ilusiones y aventuras.
Su figura va luciendo radiante
la mujer más hermosa en su finura,
y el niño va siguiendo con dulzura
los vaivenes de la dama brillante.
Tal vez del caso, sean las razones
por las cuales su insistencia perdura,
y bollando de amor y de ternura
no mide la suerte de sus pasiones.
Y, lo que en principio fue travesura,
ya es luz indeleble al ocaso.
Esta pasión al notar un rechazo
perecerá en silenciosa locura.



LOCURA INFANTIL
(Al niño que enloqueció de amor)
1993
Entre los charcos y las travesuras
quedaron los recuerdos del infante,
que mira con picardía constante
sus futuras ilusiones y venturas.
Su figura va luciendo radiante
la mujer más hermosa en su finura,
y el niño va siguiendo con dulzura,
los vaivenes de la dama brillante.
Tal vez del caso sean las razones
por las cuales su insistencia perdura,
y bollando de amor y de ternura,
no mide la razón de sus pasiones.
Y lo que en principio fue travesura
ya es luz indeleble al ocaso.
Esta pasión al notar un rechazo
perecerá en silenciosa locura.
MI ESCUELA
Dedicado a la Escuela Nº 12 de Paillaco
“Olegario Morales” (2008)

Hoy te miro tan distante, “querido caserón”,
y sin embargo, no puedo dejar de revivir
mil recreos felices y cimarras sin razón;
amores secretos y caminos sin proseguir.
En tu patio he dejado mi garganta, mis rodillas;
las promesas de crecer, la juventud y mi llanto.
Ilusiones, alegrías y penas que a hurtadillas
divulgué entre los bancos y rimas con mil cantos.
En tus pizarras dibujábamos nuestros sueños.
En tus patios las niñas, soñaban el Edén.
Y en las salas los maestros repetían con empeño
la virtud, el ejemplo, la materia y el bien.
Los recuerdos airados de mi senil profesor,
bañaban mis primaveras como una fontana
mientras trinos melodiosos de un gran ruiseñor
aliviaban penas y fríos de la mañana.
¡Gracias tías!, que tomasteis mi mano infantil
con fuerza de una madre incansable de bondad,
instándome a vivir sin fronteras ni redil
y buscar con juegos inocentes, la verdad.
Por años, con esfuerzos, fui pasando al final,
que no puedo un instante dejar de agradecer
a mi profe de gimnasia, exigente sin igual;
ni a la bella inspectora, que no pudo saber,
que fue el bálsamo hermoso de mi primer amor
y en el último intento de guardarlo...se esfumó.
Si añoro su mirada fulminante de calor,
es secreto inviolable...para nosotros dos.



LA LINDA PEUCA
(1973)
Por las calles va la Linda Peuca de Paillaco
con diez faldas y garrote persiguiendo duendes,
vagando por las aceras con un perro flaco
y una estela de pobrezas traídas desde allende.
Dicen las malas lenguas que hermosa era.
Linda Profesora, enamorada de un señor
que la abandonó hace ya tantas primaveras
con ilusiones en el alma y un gran dolor.
Más de treinta años con su agónico amor a cuestas
durmiendo entre perros famélicos y tiñosos
que le brindan más cuidados que aquel mala testa
que abandonó a su amada en un día quejumbroso,
volando para siempre su cordura de maestra
por entre las calles polvorientas de miserias.
Llevando amenazante un bastón sobre su diestra
golpea la demente, desamor y difteria.
La bella maestra que educó a tanto chiquillo
ahora los sigue a bastonazos por la calle.
Esa bella y sabia, tan alegre como un grillo,
hoy es loca y fea, desprovista de su talle...




EL REPORTERO
1974
A un campo especial para condenados
que demuestran su conducta meritoria
para ganar confianza y toda gloria
como reos que están rehabilitados,
llega un Periodista desde muy lejos
a entrevistar en esa cárcel periférica
a un cogotero famoso en toda América.
“Ladronzuelo y timador desde pendejo”.
En defensa el criminal justificaba:
-Porque nací para defenderme a palos.
Fui para mi madre todo su regalo,
pero a mi padre, yo nada le importaba.
Nunca me dio su apellido, aunque no era
abolengo, ni grande dotes tenía
para ser tan altanero. Ni en María
Virgen Santa, confiaba éste moledera.
Mi madre lloró y lloró más de diez años
por la injusticia del hombre indiferente,
que sin serlo, se creyó casi inocente
y no me vio ni para mis cumpleaños.
Si mi madre trabajaba como esclava
no tenía quien cuidara su muchacho
y me crié, solo como un pobre guacho
entre gentes que mal ejemplo me daba.
Un buen día por Santiago, en un atraco
a la madre de unas niñas le pedía
joyas, dinero antes que la Policía
llegue con una camionada de pacos.
El esposo en otro cuarto amordazado
suplicaba que le dejen a sus hijas
y se lleven todo, ¡hasta las camisas!
y no harían la denuncia en el Juzgado.
-La visita, puso serio su semblante
y le dijo al Malandro - ¿recuerda tú
también un joven de corta juventud
luchando con dos tipos extravagantes
defendiendo con desprecio por su vida
a la hermana, para no ser mutiladas
en el cuarto donde era secuestrada
por un loco de carácter homicida?
-No recuerdo los detalles de los hombres.
ya por casualidad, en esos momentos,
por fortunas o nefastos sentimientos,
la adrenalina impedía pedir nombres.
Con sus piernas y sus brazos amarrados
eran pobres e indefensos campesinos
que tenían en mis manos sus destinos
por dominio de sus padres secuestrados.
Era mágico sabernos superiores
al gritarles mil demonios en sus caras;
amenazarlos no era cosa rara,
y para nosotros grandes emociones.
Impactado le pregunta el Reportero
-¿Te refieres, en tus hechos delictuales
a una familia que vivía en Nogales
en las quintas..., en un cruce carretero?
-Usted lo sabe, siendo buen periodista
que la historia fue contada con esmero
y detalles que entregó Carabinero,
publicados por los diarios y revistas.
-¿Quince años, desde entonces han pasado?
-Y dos meses para serle más exacto.
He callado tantos años, por un pacto
que juramos con mi socio condenado
a veinte años por la falta cometida.
El trabajo en el campo y conducta buena,
me cambiaron. Pagando mi condena
por los males cometidos en mi vida.
Hoy mis hijos que son pétalos de rosas,
me instan para ser rehabilitado
tras quince años de haber sido condenado
y seguir viviendo entre rejas y esposas.
Recordando con tristeza el Reportero
se da cuenta que el hampón que entrevistaba,
era el mismo, que extraviada su mirada
recorría su lar como bucanero
tras de tesoros ocultos no encontrados.
Y con armas por banderas de batallas
exigía con vocablos de canallas
más tesoros, de los muchos ya encontrados,
o los hijos que tenían por escudos,
con disparos de la muerte, de seguros,
en sus manos pueden ser asesinados.
-Un grupo de muchachos hace ya tiempo
irrumpieron por la noche traicionera,
con las armas, después de unas borracheras
bacanales festejadas en Olimpo.
Nuestros padres se morían de la angustia
e impotencia de verles tan presuntuosos
con las armas y sentirse poderosos,
como el hacha frente a una rosa mustia.
Imploramos por la vida de mis padres.
Y mis padres por las vidas de nosotros.
Nos separaron los unos de los otros
y amenazando por unos puta madres,
esa angustia medio siglo parecía
de suplicios y tormentos, ¡alma mía!
que se graba como a fuego lo vivido
y una pena que no pasa todavía...
-Nunca vi la situación de esa manera,
cuando espuelas te revuelven la cordura
disfrazando con orlada investidura,
las esteras te apretujan la sesera.
Y caminas por erráticos senderos
disfrutando de los males cometidos,
ufanado de tus actos de bandido,
despreciando los valores verdaderos.
-Siempre quise, la venganza reprimida,
restregarla en el culpable del horror
que causó a mi familia tanto dolor
en la casa convertida en su guarida.
Mas, al ver que tú también tienes familia
y que sufres por sacarlas adelante,
yo, no podría hacerte daño un instante,
pues, sería para ti, otro homicida.
Y volviendo el Reportero a su trabajo
ya no pudo con su ira desatada
porque, a veces con acción descontrolada
que presumen delincuentes de carajo,
son tan víctimas como los secuestrados
que de angustias insufribles de por vida
se desangran por las psíquicas heridas
que dejaron los momentos no pensados.


MOTIN.
1974
De fierro: gruesos barrotes.
De piedras: grandes murallas.
Vigilantes y garrotes
son verdugos y canallas.
Algo deben hacer
para darle pronto fin
al abuso de poder:
¡huelga, protesta o motín!
Que la radio toca fuerte,
no hay que jugar escoba;
está prohibido dar muerte
al infeliz que joroba.
Muy temprano el encierro,
y tarde la levantada.
Las celdas: piedras y fierro
y las noches tan heladas.
"Reunión para callado"
(ojales con el soplón).
Estoques bien afilados.
¡Arriba la población!.
Algunos no han concurrido;
más son los que gritan fuerte.
Está todo decidido:
¡solución, libres o muerte!
Van todos amotinados,
los que no querían ir
los llevan apuntalados
a condición de morir
con un estoque clavado
en medio del revoltín.
Arde bonito el colchón
va resultando el motín,
pero llegan otros pacos,
bomberos, gente mirona.
Empiezan los atracos.
¡Qué población más gritona!
Ya son pocos los que insisten
en su petición frustrada.
Con fierro en mano resisten,
llevan la cara tapada.
Asaltan a compañeros,
hacer venganza atrasada.
Son reos aventureros
con una pena marcada.
¿Entregarse?..., ¡ni soñarlo!
Son hombres muy decididos;
son reclusos, son bandidos.
Antes prefieren cortarse
con estoques afilados.
¡Nadie debe rendirse
para morir apaleado!
Emanando sangre roja
de sus heridas punzantes
esperan que los recojan
como a valientes infantes.
Mas no encontrarán piedad
en quienes burlaron tanto
buscando su libertad
por senderos de quebrantos.


LA CASA DEL PENADO.
1974
La casa del penado
está muy protegida.
Rejas, llaves, candados,
grillos, muralla erguida;
fusil, balas, esposas,
pestillos, celdas, frío;
garitas bien celosas,
fugas, túnel sombrío.
Guardia muy bien armada,
mucha gendarmería,
relevos, madrugadas,
inquietud noche y día.
¡Alcaide, audiencia!
Petición incumplida.
Tristeza, impaciencia,
oportunidad, huída.
Esa es toda la vida
del reo encarcelado.
La familia perdida
buscando un abogado.
No se acepta la fianza.
No hay rebajas, indultos.
¡Parece esto venganza!
¿Por un muerto y dos bultos
pena en grado mayor?
La madre corre y llora.
Nace rabia y rencor.
Contando hora tras hora
la costumbre ha llegado.
Nada de andar rogando
tras de los abogados,
pasa el tiempo volando,
se aprenden muchas cosas
en una cana grande,
todo color de rosas
con los pillos que andes.
Estoques afilados,
celda chica y apaleo.
¡Paco descriteriado!,
termina el verdugueo...!


EL REGRESO DE LOS INCAS
2011
Como hombre y dios divino
sometió el inca cuzqueño,
largos siglos de dominio
al fin del mundo sureño.
Cruzó por el gran desierto,
por las playas y quebradas;
por cumbres de nieve y viento,
sin cruces, santos ni espadas.
Sobre tierras vegetales
impuso la corona inca
entre rutas minerales
mucho, mucho antes que el huinca.
Manco Capac, quedó atrás
recordando el Huatanay,
sabiendo que ya jamás
volvería a ser igual
a cuando subió su pueblo
al cerro Huanacaurí,
a domar su arisco suelo
y fundar el Cuzco allí.
Varios siglos posteriores,
por rutas ya recorridas
por antiguos señoriales,
llegaron con fe curtida
en modernas catedrales,
a plazas o conventillos
hirsutos de cocinerías
insalubres y hartas de pillos,
a vender sus fruslerías.
Viajaban como limeños
buscando un pobre sustento,
lejos del dios cuzqueño
y su dominio portento.
No traían minerales
los hijos de Pachamama,
ni coronas siderales,
ni reyes de larga fama.
Sólo miserias dejadas
por virreyes castellanos;
sólo mujeres vejadas
por ilustres y villanos.
Otros traían sus manos
colmadas de orgullo incaico,
y al revés de sus hermanos,
fueron hombres de trabajo.


LOS TEMPOREROS
2008
Yo soy temporero casi sin salario,
trabajo sin turnos en noches heladas.
Me duelen mis piernas y manos cansadas
cortando racimos como mercenario.
Chapuza viñera de pagas injustas
de futres negreros, que más que patrones,
son dioses altivos mandando peones,
dejándole a Chile las sobras inicuas.
El mosto divino que de uvas saco
con torso desnudo en campiñas sin vías,
lo cuezo de noche y tomo de día
al pie de parrones, durmiéndome en sacos.
Si madre yo soy de la injusta anatema
que tengo marcado por Dios y solar,
el gajo que puedo por bien cosechar,
es mies de verano que sabe a condena.
Yo soy temporera casi adolorida
que sigo por campos huyendo del sol.
y bajo de parra, guindo y girasol,
cosecho su fruto y me gano la vida.
Soy niño que busco ganar un salario
que cambie mis días de hambre y tristeza.
Llorando las pústulas de la pobreza,
apenas descanso en este calvario.
La historia bendita que siguen mis pasos
por entre parrones, choclares y nardos,
siguiendo baboso la de ojos pardos,
ahoga mis fuerzas en un solo abrazo.
La moza que digo me lleva ventajas
en todas las artes de pega y amores.
Yo soy sólo un niño pidiendo favores
en medio de campo buscando migajas.
La bella me trata tan dulce y sonriente,
que creo me adora por sobre los buitres
que siguen buscando por entre los litres,
sus besos vedados para tanta gente.
Yo soy su juguete pequeño y mimado
que iluso suspira un amor imposible,
mas ella no corta mi forma irrisible
y frases que digo de niño taimado.
Su nombre no digo, por mal comentario
que digan los otros, que ya le comentan
mi tonta porfía de buscar a tientas,
su amor imposible con este salario.
Yo soy temporero con casi diez años
y uno en las chacras de paltos y tomates;
ganando mil pesos con Sol en el mate
y mis pies quemados, sin medir los daños.


AMANECER DEL MINERO
2008
Pirquineros de robustos pectorales,
corazón de acero y brazos poderosos,
no le temen a la negrura del foso
al sacar para los Ricos, minerales.
Amanecer de ventiscas en la cara
cuando julio todo cubre con su escarcha,
en sus ojos no percibe, con su marcha,
la explotación como una cosa rara.
Caminado al son de cantos lastimeros
masticando llanto con sabor a pan
se convierto pronto en un hosco jayán
buscando entre avernos los piques mineros.
Con las lluvias de su Curanilahue
bajo al centro del Trongol, por sus miserias,
esperando recobrar de sus arterias
un mendrugo que le saque del desagüe.
Pirquineros de robustos pectorales,
corazón de acero y brazos poderosos,
no le temen a la negrura del foso
al sacar para los Futres, minerales.
Despertar del frío y canto del pasado
le hieren los pensamientos mañaneros,
que esperan por sus duras manos de obrero:
el Indio, Farellones y El Colorado.
Tantos años hubo ganando dos pesos
en Mantos Blancos, Sewell y La Escondida,
dejando diez guachos de padres en vida,
por ser un minero, más pobre que el sieso.
¡Ay!, Lota que le tiznas de alcarza negra
sus esperanzas y los sueños mejores,
desafiando a grisúes y sus hedores
más mortales que la lengua de una suegra.
Pirquineros de robustos pectorales,
corazón de acero y brazos poderosos,
no le temen a la negrura del foso
al sacar para los Grandes, minerales.
Enterrado en El Teniente o Montecristo
con un sayo revertido de miseria,
siete días en la mina es cosa seria,
y negruras que el urbano nunca ha visto.
En las nieves semejantes a la plata
busca vetas de verdad en Cerro Bayo,
trabajando desde Junio al mes de Mayo
enterrado en la guarida de una rata.
Las mancornas que soportan el futuro,
se remecen con caídas de las toscas
que sucumben como cuerpos de una mosca,
en las manos del minero diestro y duro.
Los mineros como su abuelo o su padre
tampoco se hicieron rico trabajando,
desde niños incautos, los fue explotando
el hacendado insaciable y puta madre.
Con las fuerzas de mineros orgullosos,
sigue al rico entregándole su trabajo.
Y hurgando en la litósfera, tajo a tajo,
ya se han ido sus mejores años mozos.
Pirquineros de robustos pectorales,
corazón de acero y brazos poderosos,
no le temen a la negrura del foso
al sacar para los Dueños, minerales.
Los mineros de vida y trabajo incierto,
¡ay!, nunca llegarán a edad avanzada,
o los matan tantas penas no contadas,
o se mueren en un pique a tajo abierto.
Sus mujeres cada día en oraciones
se persignan para verlos nuevamente
y los críos van siguiendo firmemente
a sus padres, imitando sus razones.
Amanecer de minas abandonadas,
Amanecer del mineral extraído.
Amanecer de obreros desposeídos.
Amanecer de su últimas jornada.



VICTOR JARA
1993
San Ignacio te vio nacer
cuando tu Amanda te parió
Septiembre, mes de florecer
Y finar lo que te alumbró.
Cantor de los desposeídos
que jamás tuvieron justicia.
Cantautor del pueblo querido,
al que tanto odió a la milicia.
Fueron tus manos machacadas
al compás de dos mil culatas,
pero tu voz no fue acallada
ni con balas ni con bravatas.
Por especiales coyunturas
el Estadio Chile elevó,
y por sobre la dictadura,
lo que tu garganta cantó.
Víctor, cantante victorioso,
por el mundo has paseado
tu pensamiento jubiloso,
sin importa aquel soldado
que con ínfulas principescas,
torturaba sin compasión,
tu cara y manos de agua fresca
en un secreto paredón
Víctor, nunca más cantarás
a tus hermanos apresados.
Los que se salvaron jamás
se olvidarán de tu legado.



GLADYS
2008
Curepto fue testigo del primer llanto.
Adriana cerca del Maule te amantaba
entre aulas, niños y armónicos cantos
de las injusticias que en el pueblo reinaba.
Gladys de los campamentos: La Victoria,
Lo Hermida, Pablo Neruda y La Bandera.
Maestra de la Paz, la lucha y la gloria.
Mujer defensora de la clase obrera.
Lejos de su Patria lloró la impotencia
de su pueblo perseguido injustamente.
Y no pudo más, y arriesgando sentencia
regresó para luchar clandestinamente.
Contra armas y palos, sólo con sus manos
Ganó. Y con “Verdad; Justicia y Castigo”,
fustigó los asesinos, los tiranos
de los derechos humanos. ¡Enemigos!
Y sólo con su voz jamás acallada,
Derribó las fronteras de la injusticia
Sin democracia, que regían las espadas
de jerarcas disfrazados de milicias.
Des las causas justas, eterna compañera
y consecuente hasta sus días finales.
Mineros, estudiantes y temporeras,
vieron por ella, caer a Generales.



DETENIDO Y APARECIDO EN LONDRES.
1998.
Mientras viva el General, ¡señores!
y mantenga desaparecidos,
Chile co calmará sus dolores
y en exilio será perseguido.
Después de talar artes y ciencias
con esbirros de crueldad,
ahora llora pidiendo clemencia
y sus vástagos piden piedad.
¿Cuál fue la diferencia villano?
¿No pensar como pensabas tú?
¿No tener armas en las manos
para defender mi juventud?
Cegasteis al amigo, al Doctor,
Al poeta hermano y pensador;
al cantante del frío y dolor.
al simple y pobre trabajador.
Entrega los cuerpos mutilados
para darle digna sepultura,
y tus huesos serán personados
por tu cruenta y laga dictadura.

jueves, 9 de febrero de 2012

POEMAS DE LA HISTORIA DEL HOMBRE

DE LA HISTORIA
2010
INUIT

Iniciadores del camino estrecho
por las rutas de huellas interminables.
Por Siberia, venciendo albos repechos.
Por Groenlandia del Sol miserable.

Bering, siempre Bering, nunca Bering
es la ruta insondable del pasado.
Hay tantas huellas muerta por Bering,
y rastros vivos en mitos sellados.

En el rudimento de los milenios,
Kaila único Dios de los grandes cielos,
con tempestades de tiempos selenios
le mostró Lunas frías y sin velos
a la mujer de las descalzas huellas,
infinitamente blancas y solas.
Y bajo un cielo de miles de estrellas,
sólo a un solo hombre acunaban las olas.
Le pide la mujer la Tierra poblar
y Kaila le ordena hacer agujeros,
y a cada bestia desde allí sacar,
dando nombre y su lugar bajo el cielo.
Yacían en el fondo de los hielos
los ignotos animales salvajes.
Fueron saliendo uno a uno del suelo
inundando los gélidos parajes.
Las soledades de los campos blancos
se poblaron de peces, animales,
y pájaros. Como un florido manto
germinaron frondosos matorrales.
Como un regalo a su futura prole
el Caribú quedó para el sustento
del estómago de blancos dolores
por la falta del cálido alimento.
Cansados jipidos interminables
descienden de peñascos solitarios
tutelando tormentas invernales
que diezman a los inuit cavernarios.
Cuando llegan los espíritus sabios
renacidos de animales hermanos,
heredan los poderes de sus labios,
la magia sanadora de sus manos,
y la virtud en el recién nacido.
En las palmas de sus manos sin Sol
los duendes diminutos hacen nidos
como un enjambre dentro de un crisol
bailando sus cantos desconocidos,
rescatando del Ijiraq a niños
que sus inukshuk habían perdido
en laberintos de blancos armiños.
Vertiendo frutos en una cestera
llevan sus ofrendas al dios divino,
a los cristales de largas cantera,
o altitudes de calvarios albinos.
Eran los Tuniqs gigantes sin nombres,
los feroces guerreros milenarios
y machaco de iglúes de los hombres.
El terror del perspicaz estepario.
Pero allá un inuit burla a dos colosos
ignorantes come hombres de su raza,
gritándoles, en su afán dadivoso,
“darle su cuerpo a quien gane la caza
en un combate certero y marcial,
para definir al gran victorioso
en una lucha sin verse otra igual
entre Tunigs bravos y poderosos”.
Los ignorantes Tuniqs se trenzaron
en una pelotera irreverente
que a patadas y golpazos formaron
las montañas, barrancos y torrentes.
Día y noche la interminable lucha
agotó las fuerzas de los colosos,
y entre golpes de la torpe guerrucha,
huyó la cena de inuit ingenioso.
Al ver agotado a tales gigantes
el astuto enano les cortó la testa,
regresando a su villorrio triunfante
y recibido con cantos y fiestas.
Allá quedaron dos cuerpos helados
convertidos en montes de granito,
sus lágrimas en ríos congelados
y sus ojos buscando lo infinito.
Recuerdan las colinas y quebradas
la torpe furia de los gigantones,
haciendo con sus golpes las riadas
y hormando con sus brazos los cañones.
Sobre los nuevos dominios nublados,
un amor escapó del fatal sino
de un extranjero, que había comprado
su cuerpo con embelecos albinos.
Estaba por su padre destinada
a un altivo y apuesto Capitán,
que venía entrando por la ensenada
vistiendo sus ajuares de Shamán.
Asomó desde el mar por barlovento
con cadenas de amores sulfurados,
velando sus oscuros sentimientos,
y burlando compromisos pactados.
Cansada del amor que no tenía
le rogó Sedna a su cancerbero
libertad por su letal agonía,
pero el Mago azotola con esmero.
El padre oye los llantos del dolor
y boga sobre un kayac miserable,
llegando a su rescate con valor
en frente del castillo impenetrable.
Ya libre la doncella de su dueño,
se aventuran por los mares salinos.
Y remando miserias con empeño
se alejaba aquel padre Celestino.
Cuando el burlado Shamán se enteró
de la fuga de su anhelada presa,
en cien marejadas negras tornó
las aguas apacibles y traviesas.
El padre temeroso del Shamán
entregó a las terribles marejadas
como ofrendas de espigas o de pan
a su hija mansamente cercenada.
Sepultando bajo aguas de huracán
a la niña de su sangre y su amor
calmó la ira del Mago Capitán
en las simas de mitos y dolor.
Veinte mil, quince mil o diez mil años
han pasado de la historia vivida
en el tiempo de rollizos rebaños
que pacían entre razas perdidas.
Mil glorias sepultadas por las riadas
de olvido boreal diseminado,
en secretos senderos de la nada,
con cenizas de cuerpos inmolados;
secretos pasadizos carcomidos
y tapados por hielos indolentes
esperaban a los viejos y heridos
como loza segura y permanente.
Eternos conquistadores de focas,
esperaban, largos días pacientes,
agazapados entre risco y rocas,
quietos, como una piedra reluciente.
Bulle por sus vientres el fuego dócil,
paciente y postergado por la presa
tan escasa y a veces hasta fósil,
entre cañada o confusa represa.
Llega la presa, salta el cazador,
y el estómago canta de contento.
Por fin, sangre vestida de calor,
y por fin, se hartarían de alimentos.
El caribú, la presa preferida,
y presente en el rito agradecido,
traspasará su alma hacia la otra vida,
para volver como caribú nacido.
El consumidor de las carnes vivas
no teme de aluviones desbocados,
los deja despeñarse a la deriva
siguiendo su camino ya trazado.
Consortes del eterno caminante,
admiran al Septiembre boreal.
de mágicos colores rutilantes,
luces, noches y luna celestial.
Fe cierta en el búfalo galopante
entre sombrías fisuras traga hombres,
entre cavernas de los trashumante,
entre colinas y ríos sin nombres.
Shamán de los poderes infinitos,
Shamán de las tormentas trepidantes,
Shamán sanador, Shamán de los mitos,
Shamán de mágicos signos parlantes.
Seguidor del camino inexistente
por piélagos de luces escurridas
bajo luna celestina imponente,
y soles tutelares de guaridas.
“El Hombre”, dueño de hielos y manadas,
buscador de Nunavut en el tiempo
estancado entre montes y quebradas,
se alojó como “aliado” de los vientos.
No le digas “Esquimal”, es ofensa
a sus antepasados poderosos.
Matará si es preciso en su defensa
eterna, del bravo inuit victorioso.

Inuit-------- el pueblo, el hombre.
Amorak------- espíritu del lobo.
Sedna-------- diosa legendaria de las aguas.
Kayak-------- bote.
Chamán------- brujo.
Irijaq------- monstruos raptores de niños.
Inukshuk----- piedras que ayudan a niños raptados.
Esquimal----- come carne cruda.
Nunavut------ nuestra tierra. Ciudad futura.




MICMAC.

En el Pleistoceno de cien ignotos milenios
el Manitú sagrado traspasó sus poderes
al Gluskap invencible y amo de todo reino,
creador de grandes guerreros y sus mujeres.
La muerte entró tantas veces y tantas salió
porque nunca Gluskap fue vencido por el lobo
Malsum, y fallando cada vez que lo intentó,
terminó siendo vencido por su hermano probo
muchos siglos antes del arenque y caribú,
antes que el Keskamizet de espíritu increíble
los protegiera con la suerte del Manitú
en los peligros de las tormentas invencibles.
Mil huellas azules, sobre los blandos caminos
besaron el mar de Fundy en penachos de una ola,
les hurtaron al arrecife los eglefinos
con maestrías del hambre lastimera y sola.
Veinte siglos dominando los hielos eternos,
soledades blancas por caminos no encontrados,
la eternidad del cielo boreal o de infiernos;
mantos albos de siete tribus de los “Aliados”
del polígamo Sagamore en castas ausentes,
de ignotas palabras o lejanos enemigos.
Mas, el que intentó oprimirlos en forma insolente,
cien muertes de torturas fue su justo castigo.
Cuando el Vikingo osó posar su chiruca hostil,
sudada y extranjera, halló un cuchillo certero,
y huyó de su propia sangre a su infausto redil
ocultando derrotas de frustrados guerreros.
El amigo de nutrias y albos osos polares
en las quebradas de mil silencios cristalinos,
cruzó rutas de canoas sobre los altares
de Saint John, cazó al nocturno arenque marino,
venció marejadas del Atlántico infinito,
bailó desnudo con avalanchas de la nieve
en el inmenso salón de glaciares venditos,
viviendo siglos enteros, donde sólo el puede.
Mientras ríos de focas iban a besar la mar
domando las traicioneras olas gigantescas,
nutrias de piel canela en su infinito jugar
forman madrigueras con sus colas principescas,
burlando a los hombres en sus intentos de caza,
hasta verlos sudar de fatiga y hambre cruel
dentro de humildes wingwams, orgullos de su raza,
para que en este invierno se cubran con otra piel.
Los pinares señoreaban en la bahía
apuntando su verde hacia la nocturna esfera
distante, quieta, tristemente pálida y fría;
preñada de luces, como crías verdaderas.
El Micmac, ausente de banderas divisorias,
trazaba rutas crepusculares en los hielos,
no conquistaba a nadie ni aplaudía victorias,
vivía en armonía entre la tierra y el cielo.
Los secretos de la espiga y sus granos ausentes,
los nidos de estambres y pólenes liberados,
y las perlas ceñidas por Dioses de albas frentes,
llegaron con siglos de muertos diseminados.
Y llegaron luchando para extirpar de raíz
lo que no entendían, ni querían conocer,
brotando como tibias mazorcas de maíz,
con una rara cultura y su torvo poder.

Micmac------- aliado.
Manitú------- espíritu sagrado.
Gluskap------ guerrero legendario, Creador.
Malsum------- demonio hermano de Gluskap.
Keskamizet--- espíritu de la suerte.
Sagemore----- caudillo o jefe.
Wingwam------ casa cónica.
Arenque------ pez.



TLINGIT

Nace la invicta vida entre albas espinas
hirientes de extremos y fríos nortinos,
escalando las escarpadas colinas,
disputando las guaridas con felinos,
llevando la dulce savia a flor de piel,
y viendo con ojos prestos sus destinos.
Buscando entre glaciares algún vergel,
pasan patos, osos y ciervos divinos;
mientras como águilas, enormes piraguas
siguen grises focas y nutrias heladas
bajo las nubes atiborradas de aguas
y sobres olas de crestas congeladas
en la inmensa soledad del mar nortino.
Esquivando el látigo crepuscular
de los inviernos sin soles Tlingitinos
en cada resaca de la henchida mar,
canoas con miles de huellas esculpidas
por cien pedernales y rugosas manos
nacen entre canteras, a rato heridas
por voces de ajenos y natos humanos.
Como grana, la madera abierta al campo
resplandece con su cresta ornamental
protegiendo sus villorrios como un manto
de poderes mágicos y sideral.
Irisadas de figuras ancestrales
cercas de tiempos tristes sin comenzar,
alzan picos de montañas de cristales
o espolones protegiéndolos del mar.
Viviendas por Tótems híbridos, tallados
sobre troncos de árboles legendarios
con brazos rudos de témpanos callados
y paciencia de mil ojos visionarios,
tutelan cada casa en tiempo invernal
como un gigante imbatible y poderoso.
Con figuras de su raíz ancestral
marcan su Tótem sobre el tronco rugoso.
Con los mismos ojos, diestras matriarcales
dominantes, van con tejidos pariendo
las sábanas y las mantas invernales
como pretina estelar del firmamento.
Largas raíces de abetos desmembrados
se doblegan a los dedos sudorosos
de los hombres de cestas, con decorados
de siluetas y dibujos armoniosos.
Bailan catorce clanes con Sol o Luna
como un solo hermano de águilas y lobos.
Por los Yitsati, unidos como una duna,
y bajo su cetro de indudable probo.
Miles de salmones bullen por los ríos
mesclando entre sus carnes anaranjadas
el arpón certero, sigiloso y frío
o las redes de trampas enmarañadas.
Evasivos rebaños de cervatillos
jóvenes huyen por bosques y colinas
o sobre sus yacijas de hojas y limo
yacen quietos como ostra de perlas finas.
Alacenas rebosando bayas tiernas
esperan el invierno y su blanca muerte
mientras osos dormitando en sus cavernas
eternamente oscuras, solas e inertes,
esperan el naciente rayo dorado
sobre mantos de esmeraldas vegetales,
cayendo como un haz de trigo cegado,
o como racimos de uvas minerales.
Ígneas teas hurtadas al volcán
transporta en su pico el cuervo creador,
para darle sabiduría al Chamán
o guiar los caminos de Luna y Sol.
Cuando el Chamán visionario y poderoso
repose inerte en su loza funeraria
separarán su cabeza de su dorso
y sellada en una caja con vituallas
yacerá bajo un sepulcro confidente,
que no entregará la testa cercenada
e instrumentos de alquimista omnipotente
y su magia, de los Dioses heredada.
Como avispas, el desfile de los Clanes
con máscaras de abetos y decoradas
recuerdan grandes héroes y Chamanes
que han dejado sus raíces bien talladas.

Tlingit------- pueblo.
Yitsati------- jefe de clan o familia.
Chamanes------ jefes, brujos, sabios, etc.

ALGONQUINOS

Extensos yunques de grande olas eternas
saturadas por miles de perlas frías,
oasis pétreo de húmedas cavernas
para osos y hombres de férrea porfía.
Cobijo de las espumas plateadas,
pisos frágiles de andantes solitarios,
refugio de las ballenas jorobadas,
nidos plumados de charranes agrarios.
Solitarios amantes de un solo día,
mancebo feliz del iglú improvisado.
Nocturnas y dulces carnes requeridas
por el hombre de milenios estancados.
Guaridas hartas de nieves palpitantes,
protectora contra los gélidos vientos
en las noches de luceros titilantes
cuando faltan los festines suculentos.
Marejadas dispuestas, con sus tentáculos
como apéndices de dioses cristalinos,
les ofrecen apacibles espectáculos
para hacerse a la mar de aguas sin destinos.
Entre sus vientres repletos de meriendas
pululan los arenques apetecidos,
como racimos de álgidas ofrendas
de los dioses de cien mares guarnecidos
para el diestro pescador y marinero,
para el guerrero, el incansable Algonquino,
que se aventura con sus kayak y aperos
tras la carne de los peces peregrinos.
Atrás esperan los granos compartidos,
tutelados en míseras alacenas,
triturados en pedernales molinos,
amasados con lágrimas de las penas
en los extensos inviernos inhumanos
de Potomac, “Donde se juntan las aguas”;
Gaspé, Venango y otros pueblos hermanos
que nacieron con llamas de frías fraguas.
Trashumantes de manadas buscadoras
de las hierbas del sustento necesario
en lejanas pacederas generosas,
espían a ciervos de ahítos herbarios.
El Sachem: Mago, sagrado, poderoso,
y caudillo de los designios certeros,
indicaba caminos de negros osos,
las huellas del zorro y gato carnicero
a guerreros de los panes compartidos,
con la diestra maestría de los dioses,
y la férrea noción de sacros mitos
con azogues de cantos y extrañas voces.
Pretéritos dolores y hambrunas mudas
desgarradas por espadas del invierno,
cabalgaban por sembrados de judías,
calabazas o las nieves del averno.
Girasoles se quemaron en las vetas
de las sales minerales, o podridas
por los surcas de las escachas inciertas
en los valles de la futura Florida.
Cuando el Gran Manitú no estaba presente
en el hermano Huerto, en el hermano Sol,
en el hermano Río, en la hermana Fuente,
en senderos vírgenes moría el girasol.
Hermanos Árboles de Frutos hermanos,
bebían gotas de las Nubes hermanas.
Rayos dorados del escaso verano
brotaba el estambre de la Flor hermana.
El caudal serpentino nacía en los montes
Adirondak, llenando de nadadores
estuarios con oleadas de remonte,
desafiando a los hermanos Pescadores.
Finos abalorios wampum del dinero
destellaban los Shamanes de los muertos.
Abalorio Sol y sacro mensajero
de la guerra y la paz. Abalorio incierto,
de la buena fe y el acuerdo pactado
recorriendo las campiñas de tabacos,
adornando los altares consagrados,
y resaltando entre las armas y harapos.
Sueño sideral recorriendo los bosques
buscando con afán manos pulidoras,
piedras que serán capitales del Norte,
rutas que verán negras locomotoras.
En milenios blancos, extraños Shamanes,
atacarán al indígena Algonquinos
con cañones y pechos de pedernales,
como dioses, montando diablos equinos.
Nueva York y Virginia cercenarán
sus raíces ancestrales de verdad.
Ante el mundo oriental, ocultarán
criminales que mataban sin piedad.

RESPONSO ALGONQUINO

“No fuisteis el precursor del rascacielos
y esclavitud por colores de la piel.
Abalorios convertidos en dinero
o monedas convertidas en papel.
Tú, no tirasteis la bomba de Hiroshima,
no creasteis el dólar agonizante,
no llevasteis el desprecio hasta la cima,
no inventasteis las guerras itinerantes.
Fuisteis hermano, compañero, maestro,
y juventud. Anciano tatarabuelo
de Líderes peritos del plan siniestro,
y dueños de fantásticos rascacielos.
Verá la Tierra sus montes taladrados
por pálidos buscones de carburantes.
Por millares de ríos contaminados
con deshechos minerales disonantes.
Exterminarán a tus razas hermanas,
modificarán riveras arteriales
con esclavos de bajezas inhumanas
en venturas de gobiernos imperiales.
Será el árbol dominado por los bloques
que separan al humilde del poder,
marginando de sus tierras con estoques,
a los dueños milenarios del saber.
Dejarán morir tu raíz inocente
en el olvido de los muros graníticos,
escondiendo intereses irreverentes
con leyes de los herméticos políticos.
Las hojas consumidas por el asfalto
asfixiarán nuevos brotes incipientes.
Nuevas armas de isótopos de cobalto
terminarán por destruir los continentes.
Las arterias de cristal contaminadas
seguirán como cloacas insalubres
llevándose tus huesas en sus riadas
al fondo de los océanos sin lumbres.
Tus huesos, no serán légamo vendito
para el grano necesario de tu pan,
no serán recuerdos, del recuerdo lítico
de grandes guerreros…del sabio Shamán.
Te harán limo sulfurado de hierro fétido
vaciados a los espejos de la Luna,
donde el salmón hartado de estiércol híbrido
será transmutado en Mac ansiado y gula”.

Algonquino------- pueblo perfecto o montañés.
Charranes-------- pájaros.
Iglú------------- casa de hielo.
Kayak------------ bote.
Gaspé------------ isla Gaspé.
Venango---------- condado, nutria.
Wampum----------- cinturón de abalorio
utilizado como monedas.

HUPAS

Guaridas de sudores menstruales atestadas de corambres
y del nevado ciervo repletando Alacenas de comida.
Refugios invernales, cuando Enero castiga con el hambre
las raíces, los frutos que granan las espiga de la vida.
“Donde vuelve el camino”, sus canoas de secoya palpitan
sobre el dolor de sus casas subterráneas con la quietud
de sus tótem expectantes y máscaras que atentas vigilan
al esclavo deudor de la ofensa, del crimen y la virtud.
Del carnero: su textura de pan y sus ríos interiores
serán el estipendio, valor honorables o ritos mágicos
de Chamanes. Otras mujeres de diagnósticos sanadores
arrancaban secretos de la tierra, curando males trágicos
Medicina milenaria hartada de dolores tras dolores
de la pócima errada, de la agonía infame, lenta y dura
cabalgando por la sabia de la vida y rostros sin colores,
según lleven a su lomo gastado, la desdicha o ventura.
Leyendas antiguas de tierras lejanas y norte arenoso,
dejadas en el recuerdo de los futuristas guerreros
buscadoras de bosques intrincados por pasos añosos,
preñados de castores huidizos y visones verdaderos.
Sigilosos ventisqueros del olvido, glaciares sedientos
de almas blancas; están allí ocultos aguardando eternamente
insensibles, solitarios, en la inmensidad del pensamiento
del Gran Chamán buscador de los espíritus inexistentes.
Con la canoa errante, por ancestrales ríos traicioneros,
nacen la fatiga y el hambre meciendo caminos inciertos.
Sobre la vertiente azul, hablante o muda, sigue el canoero
buscando luces de la vida o llorando sus helados muertos.
Pero nuevas leyendas futuristas llegarán por senderos
indiferentes, enquistándole pensamientos irreales.
Los creerán ignorantes de sus orígenes verdaderos,
y serán humillados y uncidos por soldados federales.

Hupas-----lugar donde vuelve el camino.


SIOUX

Mississipi de legendarios guerreros, fieros, indomables,
y hermano de la piedra solidaria del humilde lecho
bajo el tipis de siglos pasajeros. Testigos incasables
de las águilas desterradas en las alturas y al acecho.
Enemigo de la Silbina serpenteante y sin sonido,
arrastrando sus anillos y dentado veneno mortal.
Perseguida, acorralada, masacrada en su importuno nido,
y enroscada en la creencia de una estirpe matriarcal.
Guerreros poderosos, diestros en las praderas de horizontes
regidos por el sino del Dios eternamente universal.
Dulces vertientes de lunas nuevas sobre cascadas del monte
saciarán la sed de lucha del guerrero hostil y colosal.
En los tiempos de bonanza calmarán sus sueños de poder
cazando búfalos por las grandes extensiones vegetales.
El Chinook entre los pobres tipis va tejiendo el saber
de milenios del Gran Espíritu y cazadores inmortales.
Su Jefe será el más sabio, fuerte y comprensivo; el más valiente
y generoso, único decidor del descanso o el camino;
defensor de las tribus, del hambre y seguridad de su gente;
el mejor y magnífico guerrero, sabedor del destino.
En el oeste pedregoso, los solitarios, indomables,
y auténticos Siux perseguían esquivos búfalos salvajes
con la destreza amplia e ingeniosa del cazador incansable
tras sus palpitantes y tibias carnes y abrigador pelaje.
No es el verdugo montaraz del poderoso búfalo, sólo
obtiene lo necesario para que su tribu sobreviva
en los inviernos cuando los ataca el dardo frío del Polo.
Sólo caza al hermano enfermo o anciano que va a la deriva.
Aspira en su reino su Calumet con los demás fumadores
o les envía de noche un saludo de flechas encendidas,
y de día sus extensos mensajes de humo madrugadores
purificarán el alma desnuda de sus desnudas vidas.
Cazando en el lomo de los vientos juguetones del invierno,
en firme destreza del guerrero de saetas dominantes,
En tiempos de la gloria, la escasez y rituales del infierno,
va siguiendo las presas esquivas entre ríos desbordantes.
Con los eternos lazos familiares, defienden tradiciones
los Jefes Fumadores de la Paz, contra el osado guerrero
usurpador de los tibios tipis de sagradas posesiones,
contra los violadores de acuerdos o guerreros traicioneros.
Recios danzantes del sacrificio extremo, del ritmo incansable,
glorioso y dulcemente embriagador. Dentro del Gran Sioux vive
el ímpetu belicoso, pero agradece en forma admirable
a la Gran Madre Naturaleza por todo lo que recibe.
El Gran Espíritu Wakan Tanka le da fuerzas poderosas
al intrépido guerrero en su lucha casi heroica, inhumana,
contra los incansables búfalos, en praderas cenagosas
despeñándolos con gloriosas algarabías soberanas.
Pero llegarán los demonches, insaciables y carniceros.
Los exterminarán por caprichos y sin fin justificado
a bestias indefensas con mortales cañones hechiceros,
incluyendo al Espíritu Albino de los búfalos sagrados.
Por ríos de aguas vírgenes, sobres estepas beligerantes
tronarán tozudas locomotoras con poderes del riel.
Extraños Poderosos y cargados con alambres cortantes
dividirán las tierras del Sioux con documentos de hiel,
cercenando las tierras libres, para sentirse poderosos.
Las reservas diminutas para los indoamericanos,
y las extensas praderas con sus yacimientos fabulosos
para los colonizadores europeos: Morocristianos.

Siux--------- amigo, aliado.
Chinook------ ser mitológico
Calumet------ pipa sagrada.
Wanka Tanka-- El gran Misterio, El Creador.

IROQUESES

Los grandes lagos tutelados en cuencos dactilares,
exprimen entre sus olas los espíritus errantes
del hombre diestro, pescador entre gélidos cristales
egoístas de los frutos esquivos y palpitantes.
Iroquese: vencedor del castrado misoginismo
tutelar de la eternidad de las lejanas estrellas,
dador de vida y del incomprendido canibalismo,
centinela de la escritura y sus imborrables huellas.
La Madre: dominante de las tribus, la Celadora
de leyes acorraladas en el seno maternal,
de las exogamias dulces o endogamias pecadoras.
Dueña de la sabiduría y protectora material.
Matriarca de lo divino, Defensora del consejo
de los hombres y mujeres libres en su decisión,
de los votos acordados por consejeros más viejos,
ejemplo democrático de una justa votación.
Es la tribu su electora, por su magia misteriosa
en dolores insondables de las nuevas parturientas,
de las heridas impensadas de flechas sigilosas,
respetada Mediadora de las luchas más violentas.
En las altas latitudes de praderas estrelladas,
da las fuerzas incansables al guerrero en sus proezas
en la pesca, la caza, la paz o en guerras no contadas
contra hombres belicosos y su pobre naturaleza.
El Sachem, guardador de la fe sagrada y religiosa,
busca por confines siderales la mágica pluma
del astuto cuervo y el águila en su altura gloriosa,
y del bosque: el diente certero del poderoso puma
para su corona de Sanador. El Jefe Guerrero
hurgará sobre el frágil pecho del osado adversario
las escondidas raíces del corazón prisionero.
De las entrañas del madero verde, quieto y truncado
por los brazos tremolantes de los eximios maestros,
nacían Dioses presentes, de mil gloriosos pasados.
Así, con arte el espíritu del estepario diestro,
debajo de las armaduras del árbol centenario
salía la figura del Tótem, del Dios protector,
tallada por manos sudadas, por ojos visionarios,
por el porfiado y gastado trabajo del escultor.
Astas filosas de búfalos, hieren la virgen pulpa
del caído por el hacha sobre el polvo vegetal,
Desprenden, de la careta firme, nudosa y sin culpa,
la figura sacra del Tótem, para ellos, inmortal.

Iroqués- gente de la casa larga (llamado por ellos).
Iroqués- negro (nombre dado por los franceses).


COMANCHES

Arcillas de Texas y Kansas doradas por la lumbre
dadivosa del Sol, formaban en las hábiles manos
de los artistas Comanches de visionarias costumbres,
los cuencos y mil adornos de los primeros Tejanos.
El orgulloso pueblo del “Camino Ancho”, le danza
al búfalo proveedor del venturado sustento,
al águila poderosa, tan rauda como su lanza,
al zorro amigo, astuto y escurridizo como el viento.
En frenéticos jolgorios cerca de los grandes ríos.
escalaban rayos dorados del poderoso hermano,
alabando sus poderes con un bullido gentío,
bailoteando horas y horas, aun, en pleno verano,
agradeciendo los frutos y los granos cosechados,
danzaban de Sol a Luna por una próspera caza
en rededor de fogatas. Animosos y cansados
sigue su danza guerrera tradicional de su raza.
Los héroes olvidados de las praderas vencidas
tenían el Sol incrustado en sus poderosos pechos,
y de sus poros de arcillas, una especial valentía
emanaba del Comanche cuando saltaba al acecho.
No era la muerte injusta la que el guerrero evadía
en los bosques de búfalos escapados en tropel.
Tenía una fuerza innata que lo ganaba en porfía
de seguir bajo la Luna tras la presa en su corcel.
Grito temido en praderas sobre domados corceles
que hasta los bravos Apaches serían ahuyentados.
Buscaba el guerrero la presa guiado por su Chamán.
Tras el búfalo y el alce, toda la tribu se unía.
Los coyotes, lobos y perros hambrientos esperaban
las migajas miserables de la experta cacería.
Eran guerreros famosos por su rojo colorido,
por sus porras, por sus lanzas y sus arcos infalibles
entre los llanos de arenas. Con un Sol embravecido
soportaban al demonio, como una raza increíble.
Eran por Dioses divinos sus cuerpos bien esculpidos
en los tiempos de praderas y de ríos generosos,
cuando Apaches indomables, invencibles y aguerridos,
posaron rodilla en tierra, ante el Comanche victorioso.
El espíritu visionario escrutaba el horizonte:
vio futuros inexistentes y pasados orgullosos.
El presente tan soberbio como el puma, como el monte;
tan cierto como en el cielo está el Sol: Padre Poderoso.
Los inmortales Espíritus predicen sus destinos
y le siguen como un ciego los ilustrados antiguos,
dejando diez mil consejos para mejores caminos,
o guardando tantos secretos, tan añosos y exiguos.
Otros dioses visionarios predijeron el destino
de los soberbios Comanches: Centauros de la pobreza
llegarían por el este, destruyendo sus caminos
con armas y muchos males, jactándose de nobleza.
“Venceremos al Centauros de la cruz y largo sable
luchando de Sol a Sol, por días y días enteros,
para seguir en las noches cien bailes interminables”.
Sus porras firmes, sus lanzas largas y arcos silenciosos
opacaban al mismísimo Ulises de diestro brazo,
cuando en ataque impredecible, infalible y poderoso
cruzaba la flecha el desierto, en un fatídico trazo.
Pegados al mismo lomo de sus veloces corceles,
tomarían la mitad de los centauros ya domados
y con ellos vencerían a gloriosos Coroneles.
Sus flechas negras, midiendo la pradera horizontal
buscarán el pecho tibio, temerario y cauteloso.
Y caerá irremediablemente en pirueta mortal,
sorprendido en sus dominios, con un golpe poderoso.
No había Reyes ni pajes que mandaran en sus nidos;
ni esclavos o sometidos por caprichos de poder,
cada cual era importante por los actos cometidos,
cada Comanche sabía su obligación y deber.

Comanche---- enemigo (dado por otras tribus).
Comanche---- camino ancho (dado por ellos).


ANASAZIS, HOPIS Y PUEBLOS.

Latos siglos antiguos de acantilados
Hopis, guardan siete mundos de los hombres
que pintarrajearon ladrillos gastados,
cesterías y miniaturas sin nombres,
dejándoles sus herencias y sus huellas
a los diestros hijos del ingrato “Pueblo”.
Los Katchinas venían de la región
Kasskara y salvan a sus fríos abuelos.
Por ellos aprendieron la evolución.
Maestros, hombres poderosos y voladores
tenían la magia del conocimiento.
Con sus pájaros gigantes tronadores
regresaron un buen día al firmamento.
Antiguos antepasados sumergidos
en el largo troglodismo americano
de cañones por águilas protegidos,
donde el puma les rondaba soberano.
De piedra en piedra, como bestias preñadas
subían las canteras del precipicio
meciendo sobre la roca acantilada
las bases de sus eternos edificios.
Rocas y ladrillos de barro y sudor
velaron el desconocido final
del Hopi, en su último grito de dolor
para preservar su cultura ancestral.
Cerca de sus alacenas protegidas
por Katchinas que regresarán un día.
Los Anasazis coparon sus guaridas
con petroglifos y especial cestería.
Ellos fueron arquitectos de futuros
escalones del barro de Mesa Verde,
del Arizona y su desierto más duro,
del Rio Grande que en los siglos se pierde.
Golfo de México, de ocultos pasados,
construidos por “Pueblos” del negro y blanco
en cuencos diestramente coloreados.
Relatarán en su lengua Tanoana
el último viaje en olas lastimeras
arrancadas a una playa soberana
donde reinaban las antiguas cesteras.
De las altas planicies el Mogollón
les traían maíces de “oro moneda”
a cambio del cacharros o medallón
de las más finas, blancas o negras gredas.
Las ramas en tejados de barro y llanto
al “Pueblo” de Rio Grande, protegía
en las orillas de un rocoso manto.
Las casas imitaban mil graderías.
Transmutaban los blancos tiempos lejanos
en negros colores de males futuros
sobre sus casas piedras de valles rellanos,
con soles sofocantes e inviernos duros.
Ollas y cilíndricos jarros preñados
de dolores, de manos recolectoras
del grano por riadas diseminado.
En el bosque o llanura frondosa y cruel,
era base del guiso reparador,
el rico sustento con olor a miel,
y harinas doradas de dulce sabor.
Cuando el néctar de la yuca se hizo Luna
y el fruto subterráneo ansiado pienso,
nacieron panes y bebidas una a una
siguiendo las estrellas del cielo inmenso
con ojos certeros de sabios de glorias
fulgurantes, en mitad del Universo
dejando signos perdidos en la historia.

Anasazi--- enemigo de nuestros ancestros.
Hopi------ gente pacífica.
Pueblo---- nombre dado porque habitaban en
lugares formando pueblos.


SEMINOLAS

Pletóricos recuerdos de una Florida
remecida por las aguas del Atlántico
llevarán a los Muscoguis por la vida
con sus bebidas negras y sus cánticos.
Dejarán a Seminolas sus raíces
y su palabra muskogui milenaria
como regalo de dorados maíces
legado por deidades imaginarias.
Kaniuksalgis monogámicos nacieron
en catorce clanes matrilineales
de la península que ellos protegieron
de Yohewa de los males infernales.
Como los herreros de silencios muertos,
pegados a la fragua de sus deberes
seguían el sino de un futuro incierto
con la ruda tutela de sus mujeres.
Fishakikomenchi les dio su poder
en las tierras fermentadas de maíz,
que presidía en la salud y el saber,
en los bosques del ciprés y zorro gris.
Tabaco mágico de bebida negra,
tabaco rubio de las mágicas fiestas,
bebida negra de las tortugas negras,
negras tortugas de albas carnes dispuestas.
Danza o busk al maíz verde y sustancioso:
base de la sopa dulce y cenicienta
es acompañante de castores y osos,
y de las jóvenes: su collar de cuentas.
Los años menstruales seguían senderos
de jóvenes vírgenes casamenteras,
amante del mismo clan, del verdadero
Seminola, de golfos y sus riveras.
Los cabellos enmarañados de cielos
ataban procesiones de tristes lutos
cegando dolores en áridos suelos.
Vestidas como el ciervo, con faldas largas
cosechaban en los campos sus verduras
callando por los siglos guerras amargas,
haciendo con su constancia una armadura.
Ritos multicolores en sus ropajes
hablaban de las matriarcas poderosas,
rectoras de la usanza de su linaje
y vistas por los hombres como unas Diosas.
Cocodrilos y mofetas pestilentes
sucumbían en lanzas del Seminola
que forjaban los adornos con sus dientes
y tejían los turbantes con sus colas.

Seminola--------- desertor, ellos se llamaban
kanuiksalgi (gente de la península).
Yohewa----------- dios del mal.
Fishakikomanchi—- creador del mundo.




APACHES

Quinientos, mil años, migrando desde el Norte frío
a regiones cálidas de las praderas del sur
donde nadie recordará el viento, ni el lejano hastío,
en mitad de la dehesa del eterno glamour.
Caminos de púas gélidas abrazando errantes
pieses soñadores de caminos por recorrer,
coronas de volcanes bordadas de agonizantes
tundras en blancuras de soles sin aparecer,
cielos, ríos, vados, precipicios de fatigadas
alturas, de codornices dormidas en sus nidos;
lágrimas congeladas en las guaridas marcadas
por el oso negro en sus eternos sueños dormidos,
Cadáveres híbridos del nortino caminante,
marcan el paso del guerrero Apache recio y cruel.
Hicieron caminos con wichiups deambulantes
entre el gran cañón y la serpiente de cascabel.
Forjaron su temple perpetuos yunques de cristal,
noches eternas, sagrados espíritus bailantes,
búfalos grises y escorpiones de virus letal.
Así llegaron a piedras de arenas ambulantes,
llenos de libertad, como grandes guerreros libres
para elegir a sus jefes y sus libres familias,
Matriarcas respetadas y Shamanes increíbles
sanadores de mil males y furiosas vigilias.
Flecos célebres, gamuza colorida y vistosa
lucía la hembra Apaches en sus wickiups día a día,
mientras hombres pescaban en riadas torrentosas
cantando bendiciones a sus creencias impías.
Shamán: el sanador y sabio de manos divinas,
Doctor de la hierba silvestre hermana de la herida.
Hijo del Gen, Dios de las sacras montañas albinas,
Inventor de ritos a ciclos de la eterna vida.
Ritos a niños escaladores de sueños de hombres.
Ritos a niñas casamenteras y sentenciadas
a las casas, siembras y crianza de hijos sin nombres.
Ritos a praderas de la espiga no cosechada.
Es el guerrero de sirenas raptadas y ungidas,
el depredador de cosechas del vecino hacinado.
Es el hurto la venganza a las estirpes vencidas,
tradición ancestral de las vituallas apresadas.
El errante iluso de inopias costumbres ateas.
El nómada seguidor de los búfalos viajeros.
Es el fleco al viento, la “Gente” del barro y la brea.
Es el terror, el pillo y el incansable guerrero.
Mujer letal, la del misterio, ayer fuiste la piedra,
hoy el bisonte, mañana ¿qué serás?, ¿una araña
aferrada al presagio, como a la roca la hiedra,
incrustada en las venas de chamanes y sus mañas?
El “Carpintero” y su leva codiciada por los cetros
del glorioso Chiricahua y potente Mescalero,
punzaba los encinos y cedros, metro por metro
y alertaba a marmotas, osos negros y carneros,
del poderoso felino, carnicero y señor
de los montes alumbrados por las Lunas argentas.
Con rugidos guarnecidos del nítido esplendor
esperaba el descuido de la presa suculenta.
El Apache, dispuesto sobre una cima tejana
disputaba esa presa con el felino montés,
agazapado en contra de la ruta tramontana
que arrecia en los inviernos del sufrido montañés.
Ya no seré tu “Enemigo” mi Comanche enemigo
Soy Ndee atabascano de la Sonora pradera.
Entregaré a tus hijos el mejor de los amigos:
al Jefe incansable de las libertades guerreras,
al hijo de Texas, al inconfundible Gerónimo.
El más grande de los Jefes de mi raza ancestral.
El Gen de las batallas entre jinetes anónimos.
Sucesor de Cochise y más sabio que un General.




GERÓNIMO

¿Cuantas veces a mi familia han cegado?
¿Cuantos hijos de tus hijos cercenados?
¿Cuantas Lunas perseguidos y acosados?
¿Cuantos pueblos de mis padres castigados?
Entre valles y colinas mi caballo,
ha corrido perseguido por los amos
que ha dejado, por seguirme como un rayo
y ser libre como flores de retamo.
Eternamente huyendo de mi enemigo,
inalcanzable con sus cascos alados.
Yo reniego de la afrenta, del castigo,
sobre mi bestia libre y fiel a mi lado.
Un criminal Gobernador de Sonora
mató a mi mujer, mis hijos y mi madre.
Lloré sus muertes sin conocer la aurora.
Vengué sus vidas como hijo y como padre.
Y con mi eterno compañero a mi lado,
atacamos cien ciudades mexicanas
con la furia de corceles desbocados,
incansables, ya de noche o de mañana.
Cuando se fue Cochise lloré su muerte,
y su hijo coronó mi testa guerrera
como el más revoltoso del bravo oeste
entre los Jefes de Apaches Chiricahua.
Las flechas fueron mi eterna compañera
en caminos sin huellas horizontales;
sobre los ríos de escarpadas riveras,
bajo las piedras o escasos matorrales.
El lomo de mi corcel fue la almohada,
sus orejas erizadas: centinelas,
sus pezuñas silenciosas liberadas:
eran alas que borraban las estelas.
Con sus cascos consumiendo las praderas,
como rayos de tormentas desatadas,
mi caballo recorría sin barreras
diez estados, grandes ríos y quebradas.
Más de cinco mil soldados extranjeros
tapizaron las quebradas las praderas.
Auscultaban piedras, malezas o esteros
Generales de brillantes cabelleras.
Una fortuna en oro de recompensa
pusieron a mi cabeza chiricahua.
Ser Apache se trocaba en una ofensa
y mi testa se buscaba bajo el agua.
Cinco veces conseguí mi libertad,
y cien veces perecieron mis guerreros,
pero, mil veces me dieron potestad
para seguir contra el blanco carnicero.
Cazados mis hermanos, en Sierra Madre
mi arco rebelde a Gatewood entregué.
Y el General Miles obró como un padre
en los tratados que con él acordé,
pero… contraórdenes firman más tarde…
Camino a Florida la muerte llegó
para los últimos guerreros Apaches,
y el hombre blanco de nuevo, no cumplió
la palabra por sus Jefes empeñada
diezmando mi raza altiva y milenaria
con tuberculosis, cañones, espadas,
bebedizos mortales como malaria;
con reservas harapientas y humillantes,
con limosnas que se hacían más escasas,
con tratados en piedras recalcitrantes
escondiendo las mentiras de su raza.
No me vencerán las venditas espadas
por sus Chamanes de vistosos atuendos;
no doblegarán mi testa sentenciada
por leyes ultrajantes de sus infiernos.
Seguiré luchando por mi libertad,
entre montes de imposible escalamiento,
donde el blanco no domina potestad,
yo soy Jefe de pradera y firmamento.

Apache---- enemigo.
Ndee------ gente (nombre dado por ellos).



AZTECAS

Por eternos caminos de nortes de cristal
Aztlán quedó llorando al emigrante indigente,
futuro imperialista de cultura inmortal
y conquistador solar del vecino insolente.
Náhuatl, sobre la luz de albas rocas minerales
nació para ser Capital de la Triple Alianza,
para inmortales construcciones piramidales
y sacrificios de niños en vez de una alabanza.
La hija casamentera, en pactos con los guerreros
enemigos se unía en glorioso casamiento,
sucumbiendo al poder del mexicano severo
en sus afanes de tributo y sometimiento,
imponiéndoles sus señoríos militares
a Tlacopan y Tlaxcoco, como mercaderes
imperialistas de santificados altares,
y tildados de orgullos con remotos poderes.
En Puebla, Veracruz, Oaxaca, Guatemala,
Guerrero, Hidalgo y Chiapa izaron lanzas de plata
y creció el Imperio. Se edificaron escalas
para el Tlatoani en adoración escarlata.
Desierto pajonal, urnas de arenas de imán
llaman al Hidalgo a su lejana soledad
anclada en Tototepec y Mextitlán,
llenando los horizontes de vana inmensidad.
La Sierra y sus abetos, encinos y oyamel
protegen hermosos venados de blanca cola,
onzas y jaguares que dominan el gran vergel
regando sus humores como en el mar las olas.
Más allá en las Huastecas, ébano y framboyán,
copales y caobas, perfuman la humedad
de tigrillos salvajes, tejones zimapán,
y colibríes invictos en la soledad.
El Ombligo de la Luna ungía a sus Monarcas
con poderes eternos, misteriosos, sagrados
y único entre veinte calpullis de comarcas.
Tlatoani seguidor de sus antepasados.
Templos de Dioses generosos, templos eternos,
templos a la Tierra y el Cielo, ermitas sagradas,
santuarios unidos en fortalezas de inviernos
en medio de la plaza y centenares de gradas.
Piedras machacadas hasta convertirse en templos,
templos triturados hasta convertirse en nada.
Nada volverá a mezclarse igual, en los intentos
de trocarlos en capillas de ajenas espadas.
“Pero el único que no aceptó sometimiento
fue el fiero Tarasco o Purépecha de Jalisco.
Adorador del topo en su oscuro hacinamiento;
seguidor del colibrí, tan raudo y tan arisco.
Vencieron al Tlacateccatl: militar sagrado
de los Aztecas y sus templos de Luna y Sol.
Y fue Tariacuri, su guerrero antepasado
ungido por Michoacán con humo y calor.
El Balsas los arrulló en sus aguas cristalinas,
bañó su Imperio Tarasco entre bellos parajes,
los transportó por sueños rojos de mescalinas
mezclados con los frutos de riveras salvajes”.

Sacrificio Azteca

Con máscaras de oro fino
la cima piramidal
ungió al joven de platino
en un mágico ritual.
Teocalli del dolor.
Sacerdotes poderosos.
Prisionero del error,
y cuatro veces esposo.
Un año de reverencias,
un año de fiestas, suerte,
músicas y complacencias
que acabarán con su muerte.
Piedra de Luna sedienta,
rito de fertilidad,
mango de daga sangrienta,
maíz de prosperidad.
Toxcatl de piedras de plata
ávidas de sangre joven,
justicia de suerte ingrata
al que el corazón le roben.
Subió peldaño a peldaño
al limbo piramidal,
ungido con pulcros paños
de oro y diadema mortal.
La plaza lo vitorea
como su Sol venerado,
mientras su sangre gotea
las gradas del Dios sagrado.
Manos de brujos sangrantes
entre vísceras hurtadas
y un corazón palpitante,
muestran las venas cortadas
a Xipe Tótec, Dios, luz,
Señor de las obsidianas,
del maíz, la juventud,
y Desollador Tlauana.
Varios pájaros dorados
adornaban sus muñecas
y zafiros incrustados
coronaban su cabeza.
Aún así vio a la muerte
arrancarle el corazón,
mientras el vidente vierte
su sangre sobre el mesón.

Aztecas------ méxicas.
Méxicas------ ombligo de la Luna.
Náhuatl------ ciudad origen de los aztecas.
Calpulli----- casa grande.
Toxcatl------ fiesta al dios Tezcatlipoco.
Teocalli----- casa de Dios, templo, iglesia.
Xipe Típec--- dios masculino del universo.
Tlatoana----- forma de elegir a sus jefes.
Tlatoani----- Gran Jefe.
Hay tlatoani- el que habla.




MAYAS

Itzamná, como llanto de nubes bajó
regando las calizas del Yucatán.
Y a todas las cosas habidas nombró:
al brazalete, al manatí, al faisán.
Todas tuvieron nombre, sentido y fin:
las plantas medicinales, el balché,
la yuca, los tamales, el rico ixim
y su decimotercer cielo Yaxché.
Tantos siglos derribando el paredón
del oscurantismo milenario y frío,
siglos latos dominando la región
en lo más alto del paraíso impío.
Al domar el árbol del conocimiento
nació la luz como lluvia de palabras,
excitando las cumbres del firmamento
violadas a ratos por balar de cabras.
Al dominar los árboles de las ciencias
nació la magia de campos fermentados,
y nacieron la constancia y la paciencia
para escudriñar el eterno estrellado.
Con los granos ilustres del sembrador
de futuras estrellas y nebulosas
germinadas como polen de una flor,
nacerán grandes pirámides famosas,
y luciendo huipiles con letras grabadas,
transformadas por sus hijos en un manto
de ornamentas y figuras complicadas,
alzarán figuras como dioses santos.
Chiapas, Tabasco, Guatemala y Campeche
le siguieron. Tres mil años progresando,
bebiendo sakob y miel sin blanca leche.
Muchos siglos del exacto calendario,
de silenciosas pirámides de piedras
gastadas por sacrificios milenarios,
ya olvidadas entre los bosques y la hiedra.
Uaxactúm había nacido del cielo
sumida en los silencios enverdecidos.
Con las ochos piedras, sobre un rico suelo
levantó sus templos entre los vencidos.
La testa Tikal plasmó su reverencia
en una Estela de porte colosal,
que siglos después maravilló a la ciencia
al dejarnos un diccionario ancestral.
La gran ciudad observadora de estrellas
dio paso al yacaré, al mono, al jabalí,
y se perdieron las diademas más bellas
tuteladas por la iguana y pecarí.
En Petén la copiosa lluvia tropical
regaban ilustres ciencias de los mayas,
nacidas en la famosa Tayasal
milenaria capital del pueblo maya.
Estelas repletas de siglos de historias,
finas vasijas preñadas de hombres míticos
ganando batallas, colmadas de glorias
tan venerables como pasajes bíblicos.
Las mujeres tuteladas por sus hombres
hundían su mano en la greda mojada
buscando figuras de Dioses sin nombres,
tallando maderas o piedras labradas.
Tejían sueños con hilos de algodón,
en pesebres de sumisos animales,
mientras el sustento hervía en el fogón,
y sus collares lucían pedregales.
En otra estancia, sueños se hacían sueños.
Jóvenes casamenteras esperaban
que sus padres les indicaran al dueño
de sus huertas en una cita pactada.
Los Helach Winik, de su padre heredaban
el Gran Poder y Señor de lo Divino.
Toda tierra y todo bien se le entregaba
al Monarca de esmeraldas y oro fino.
Yalbas, Chemal y Membas de pie desnudo,
como costras necesarias de las heridas
purgaban los palacios de Dioses mudos,
después volvían a sus pobres guaridas.
Templos ungidos por el Señor Serpiente,
con latos jeroglíficos astronómicos,
sacrificios de su hermano penitente,
e intrincados cálculos cronológicos.
Ahuacán temido, Ahuacán adivino,
Ahuacán del tiempo futuro y los ritos,
dueño de ppentoc, munach y sus destinos.
Dueño de Templos, Dioses y los escritos.
Nacom sanguinario y su fieles Chacoob
le hurtaban el corazón al penitente,
respetados hasta por los Bataboob
y temidos por su sino irreverente.


Sacrificios Maya

Ochenta garfios de carne roja
herían las cuatro extremidades,
diez ojos fríos como una esponja
buscaban dolores de oro y jade.
Cientos de brujos de cancerberos
y enajenados del rito gris,
vitoreaban al prisionero,
en cada espanto del infeliz.
La daga hurgó las carnes dolidas
con la certeza del Rey felino,
con la frialdad del homicida
acechando en medio del camino.
En el hueso tibio se posó
como cuña mágica ventral,
y en medio segundo desgarró
la voz del humano de cristal.
Hendió su filosa autoridad
directa, indolente y asesina,
buscando el latido de verdad,
dormido con Luna y mescalina.
Necom alzó el dolor palpitante,
y cediéndolo a sus Dioses muertos
saludó a la turba delirante
que alababa favores inciertos.
Con la venia del Gran Ahuacán
la cabeza rodó cercenada
por las gradas del templo Copán
como una bola desorbitada.
Desgañitadas Sacerdotisas
ungían prendas al desdichado,
que blanco queda como una tiza
mortecina; frío y degollado.

Maya---------- descendientes de Mayapán.
Maya---------- lugar de calizas.
Itzamná------- Creador y forjador de la cultura maya.
Ixim---------- alimento de maíz.
Yaxché-------- décimo tercer cielo maya.
Sakob--------- alimento de maíz y miel.
Uaxactúm—----- antigua ciudad maya.
Tikal--------- la más grande y antigua ciudad maya.
Tayasal------- antigua capital maya.
Helach Winik—- supremo gobernante.
Yelba, chemal, memba—-- gente pobre. Gente pequeña.
Ppentoc------- esclavo.
Munach-------- esclava.
Ahuacán------- Señor Serpiente. Jefe religioso.
Nacom--------- encargado de los sacrificios
Chacoob------- sacerdote auxiliar.
Betaboob------ Jefe de las aldeas.


TAÍNOS

“Areytos de días interminables,
le contaban a los púber las memorias
de sus dioses y señores destacables,
o inicios de lides colmadas de glorias”.

El dorado grano bajó a la tierra ferrosa
para unirse al gusano del boniato dulzón,
resurgiendo vestido de mazorca sabrosa
en los campos del ñame, tabaco y algodón.
Millones de hojas putrefactas forman colchones
de guaridas de iguanas, cocodrilos cubanos,
que mezclados con pellejos de extintos dugones
hacen de las bestias, su paraíso lozano.
Islas atestadas por montañas de esmeraldas
sucumben al paso del taíno cazador
con macanas, jabalinas y hachas afiladas
bajo copas bruñidas del árbol protector.
El hombre salta sobre los guabiniquinajes
de carne blanda y jicoteas acorazadas
en un ciclo eterno del selvático linaje
de siglos antiguos, por su testa dominada.
Hay paz en sus bateys, coronadas con estacas
dispuestas en enjambres de casas circulares.
Las mujeres reposan en flexibles hamacas
de albos algodones y dibujos ancestrales.
Los guerreros pacifistas crecen con el Sol
galopando por su testa de rebeldes mechas.
Sus cuerpos van luciendo un muestrario de color
y aros abriendo entre sus orejas grandes brechas.
Adornadas de plumajes y conchas pulidas
van nubiles desnudas y presas del Cacique
Boriquén. Simple poligamia favorecida
por falta de hombres y defendida por Bohiques.
Caney repleto de hijos y vírgenes taínas
lucía cada batey en medio de los claros
selváticos poblados por jutías, silvinas,
jubos, lagartos y otros animalejos raros.
La selva, preñada de salvajes animales
buscando el aliento palpitante de su presa,
tutela pantanos infectados, maizales
rubios y tabacales ceñidos por malezas.
La montaña amanece con enjambres de fieras
bramándole al Dios Sol sus letales argumentos.
Afilan garras y colmillos, mientras esperan
la noche, para el festín de hijos hambrientos.
Rayos como gotas de rocíos minerales
van rasgando el espacio infinito de la mar
sobre tormentas cristalinas y ecuatoriales,
que acaban casi siempre en poderoso huracán.
Lidiando con caribes: vecinos sanguinarios,
forman aldeas como puestos de centinelas,
con muros de vasijas de antiguos cavernarios,
bailando el areyto alrededor de una hoguera.
Con señas, por todo verbo, hurtadas a la Luna
fundaron las aguas tropicales con tormentas
colmando mares dispersos en noches de brumas.
Llegaron desde el Sur con gritos de armas hambrientas.
Con espumas de olas de arrecifes dominados
hicieron ralladores de la yuca monótona,
como esqueletos sedentarios y calcinados
en el limo de los claros de la selva histriónica.
Estacas de caoba y cedros verdes lucían
llenos de guatiní como racimos parlantes,
y entre sus bohíos gemían morenas crías
esperando el blanco néctar de ubres rebosantes.
El siboney carga la pesca de amos taínos
que será entregada al Cacique para reparto
a cada familia como un regalo divino,
y secada al Sol como pellejos de lagartos.
“Gente buena” no temen a caribes feroces
y sanguinarios que dominan el mar oriente
con sus ritos y peroratas a grandes voces,
serán vencidos, como tantas veces lo intenten.
Llegó un ser de los mares con armas poderosas,
con animales desde hace milenios extintos,
con sus nuevos tótems de imágenes religiosas,
con doradas corazas y cuchillas al cinto.
Creyó que tainos, siboneyes y caribes
eran seres inferiores sin alma y razón;
que debían ser destruidos o esclavizados
en nombre de los grandiosos reyes de Colón,
borrando los vestigios de sus antepasados.
Llegan llenos de luz. Se creían invencibles,
sin amor, mudos de toda razón, presumidos
descendientes de Dios y verdugos increíbles.
Con fe y crueldad el hombre débil fue sometido.
Aquellos que con su orgullo y porfiado valor
dieron brega sin llevar el yugo demencial
que rigen las costumbres de aquel nuevo Señor,
les borraron su estirpe y nobleza natural.
Sobre hojas húmedas de platino ancló la luz
bailando sobre blancas espumas sorprendidas.
El Astro Sol no salió a germinar la virtud
pacífica del taíno en su natal guarida.
Candiles de una oscura seña castigadora
santificaron la inocencia del bosque casto.
Tres clavos ocultaban su raza pecadora,
trocando esclavitud y odio, por su mundo fasto.
Izaban estandartes de reyes soberanos
y en nombre de sus Dioses tomaban posesión.
Marcando al esclavo con sistemas inhumanos,
matando al que no quiso aceptar su rendición.
Lucían veleros por caminos de mar. Huestes
refulgidas de Sol. Rezando una nueva ley
besaron las arenas con caricias de muerte.
Con esa rodilla: montes cedidos al Rey.
Con ese madero: mil almas encadenadas
a cascos del centauro, (siamés del garañón).
Con ese yelmo: muerte por la cruz y la espada.
Con esas corazas: arrogancias de opresión
proclamando poderes de sus Dioses extraños.
Con abusos blancos de sus tribus patriarcales,
Con estrellas extintas buscando lo perdido.
Fieros: con débiles. Sumisos: con Generales.
Traían esclavos del silencio como escudos.
Con huellas remachadas en tallados maderos.
Libros sagrados, mantos sacros, sepulcros mudos,
y quince siglos del Cristo, (dócil carpintero).
Llegaron Nautas Verdugos y Evas prostitutas,
ladrones de fortunas. Padres de la cisma,
buitres papales y vírgenes irresolutas.
Vencidos por siete siglos en guerras morismas.
Eran nuevas palabras: “rezar, diezmo, pecado,
estigma, ahorcado, cruz, guillotina, empalar.
Nuevos Amos: Rey, Obispo, General, Papado,
Comendador, Patrón, Político Militar...
Nuevas casas: Cárcel, reserva india, hacinamientos.
Nuevas ofensas: hereje, excomulgar, gañán.
Nuevas masacres genocidas: fusilamientos,
bomba atómica “orgullo del hijo de Satán”.
Nuevas armas: cañón, arcabuz, sables, morteros,
granadas químicas y fortalezas flotantes.
Nuevas formas de hurtar: banco, tarjeta, usurero,
dólar, auditoría y políticas cambiantes”.
Pero, los taínos, siboneyes y caribes
nunca más se vieron surcando el inmenso mar.
Sólo algún Curita arrepentido los describen
como “tribus amistosas de raza ejemplar”.

Areytos------ bailes y cantos.
Boriquén----- antigua isla taína.




ARAWACOS – ARAHUACOS

Dejaron al hermano chané domado
por guaraníes del altiplano argentino,
por la puna boliviana, festejando
con secas máscaras del yuchán andino.
Grandes selvas esmeraldas sepultaban
extensiones con torrentes cristalinos,
sus entrañas pantanosas ocultaban
letales caimanes y diente felinos.
Atrás quedó la fértil vida amazónica
infectada de alimañas ponzoñosas,
atiborrada de florestas monzónicas
y hartada de granos y frutas carnosas.
Siguieron los ríos de presas esquivas,
por sotos preñados de monos chillones;
`por selvas, por cerros de bestias furtivas;
por mares, bahías y mil atolones.
Llegaron sembrando acuáticos parajes,
sitiando dispersas vírgenes Antillas
en un mar extendido, hermano y salvaje,
bajo horizontes de nubes amarillas.
Respiraron por cien años en Falcón,
descansando en la cima de cerro Punta,
cosechando en los llanos de Bayamón.
y finando en los cenagales de Cuba.
La muerte los agasajó tantas veces,
pero, la vida también los festejaba,
y crecieron con las fuerzas de cipreses,
con las dulces y aromáticas guayabas.
Como brotes de lágrimas enterradas
surgieron entre el mantillo traicionero
sus cabezas, con mil hojas tremoladas
por los vientos de ramajes cocoteros.
Se extendieron como yerbas extranjeras,
germinaron como yuca, nanche o maíz,
floreciendo en orquídeas verdaderas,
y soterrando para siempre su raíz.
Sumaron ciclos biológicos, ceñidos
a sus estómagos de zumos cansados.
Midiendo tiempos de árboles florecidos,
o de granos por los vientos derramados.
No buscaban grandes glorias pasajeras
con imperios sempiternos soterrados,
le bastaban las cosechas y cesteras,
las hamacas de finísimos trenzados.
De sus manos, delicada alfarería
emanaba como pieza de museo,
con detalles de fina policromía
tan castas como la eterna Desecheo.
Oro y cobre, disputaban las alhajas
con fantásticos colgantes de conchuelas,
en gargantas de morenas arawacas
o caretas para fiestas hechiceras.
Desfilaban filigranas delicadas
por las manos de artesanas minerales,
sobre piezas finamente fabricadas
con figuras de floresta y animales.
Eran los tiempos del maíz y algodón;
de tabacos, calabazas y frijoles.
Tiempos de piña, ciruela, marañón
y guayaba de médulas arreboles.
Incansables canoas por surcos hídricos
en medio de la nada negra y azul,
rastreaban los nocturnos peces tímidos
de carnes suaves como flor de gazul.
Como flautistas del Hamelín, otras veces,
hacían silbar sus instrumentos óseos
de tibias humanas, timando los peces
que surgían como malvaviscos óleos.
Otras tantas, sus tambores estridentes
se tornaban en trompetas del infierno
anunciando los peligros inminentes,
o mil ritos consagrados al Eterno.
Espíritus de muertos ferruginosos
pululaban en máscaras del yuchán,
esculpidas por muchachos habilosos
presumiendo fortalezas de shamán.
Desde niños tenían chatas cabezas
como distingo de sus genes furtivos.
Ya por deformar su indecible nobleza,
o aterrar a los feroces enemigos.


MÁSCARA CHANÉ

Para cosechar maíz dorado
en el Chaco salteño altiplánico
bailan el areté enmascarado
chaneses en cerros aromáticos.
El hacha bajará firme, diestra
y mortífera sobre el yuchán.
De su tronco caído, maestras
caras de almas muertas brotarán
como recónditas protecciones
de cadáveres diseminados.
Los cuchillos en manos de jóvenes
tallarán los detalles deseados.
Las aña uru ( cara de gallinas),
las aña ragüe ( cara de plumas),
para subir a cumbres andinas
a esperar en medio de la bruma
a que florezcan los taperiguas,
para zapatear areté
de tradiciones largas y antiguas,
en cosechas arawak-chané.
Y los ndechi para los más viejos
lucen doradas barbas de choclos,
rasgos toscos de dioses añejos
y ojos blancos de tucanes locos;
otros de perros, venados, loros,
jaguares, pumas, monos chillones;
en blanco y negro, y de verdes tonos
selváticos de antiguos rincones.
Talladas máscaras de yuchán
taparán a secretos bailarines,
que por días enteros beberán
kanwis en prodigiosos jardines.

Desecheo------ isla Desecheo.
Arawacos------ aborígenes de Las Antillas.
Chané--------- antigua rama arawak.
Areté--------- fiesta.
Ndechi-------- anciano, viejo.
Kanwis-------- chicha para ritual, bebida.
Ragüe--------- pelo, pluma.


INCAS

Bruma del Titicca, es seno y útero; madre
de Manco Cápac, inca ilustrado y poderoso.
Él fundó en los altos Hanan Cusco. Manco padre,
Padre de los inca dominantes y más belicosos.
Bruma madre de Mama Ocllo, la madre bella
que dio vida al Cusco Hurín de los telares.
Con mil costuras y cocimientos dejo su huella
Sobre las tribus ya sometidas (Huallas, Lares)
Y algunos Poques, que cansados de correr
de Wiracocha Dios, aceptaron su Kay Pacha
entre animales, entre espíritus del saber,
de plantas esquivas y de raquítica facha.
Inti revelador de los campos necesarios
para formar los pueblos tutelados del Sol.
El Padre Eterno le cedió un bastón visionario
para reunir a los incas en un crisol.
El cerro Huanacaurí recibió el metal dorado.
en su vientre pétreo, como pacto de honor
del Inca Todopoderoso y Santificado
con el Hacedor, Egregio y Eterno Dios Sol.
Allí puso su trono Manco Cápac, vernáculo
creador de la eterna e incaica dinastía.
Allí el metal precioso de su dorado báculo
fermentó como miel en bocas, incas impías.
Brotaron retoños, de la greda ferrugosa,
como racimos de uva sobre un campo limoso.
Tocaron alturas inhóspitas y silenciosas
Por senderos del maíz gramíneo y lechoso.
Allí nacieron ocho panacas ancestrales
entre rústicos camellones de pozos mágicos,
sobre andenes eternos de vegetales siderales
que desafiaban las heladas de inviernos trágicos.
Sobre nidos hartos de misterios y fragancias,
donde las alturas se perdían en los tiempos,
donde la paz dormía en cunas del altiplano,
pariendo vidas andinas en tiempos extintos.
Dos siglos gloriosos de brillantes soberanos
que izaron su raza por ignotos laberintos.
Corrió desde San Juan hasta el Maule sureño
el grito incaico de Pachakutek victorioso,
sometiendo a los changos a su imperios cuzqueño,
dos siglos antes del europeo belicoso.
Allí cabalgó el hombre con misterios del Sol,
tocando las estrellas titilantes del sur,
arriba de las cumbres nevadas hechas flor,
montando en nubes que enlutaban el cielo azul.
Sometió el inca refulgente y conquistador
Los arenales incandescentes de Atacama,
los cerros y valles del ligero picaflor
y los ríos de machis chiquillanes.
Se cobijó con mil sudores tarapaqueños
en noches de camanchacas del Tamarugal.
Llenó de grandes tesoros su trono cuzqueño
Y levantó su dorado palacio real.
Ahí nacieron inmortales Emperadores:
Huayna, Cápac, Túpac Yupanquis y Viracochas,
todos incas sagrados de siglos de esplendores
de enormes templos dorados y virtuosas cochas.
de largas rutas hacia nortes interminables.
Con guerreros de castigos y hambres sentenciadas,
luchando hacia el Sur con las estirpes indomables.
Montes de algarrobos y guarangos fertilizantes,
De mil andenes hartados de dulce yuca,
de incontables camellones y pailas acuosas
que tutelaban los patos, guallatas y diucas
en las alturas de gigantes ranas rugosas.
Casi tocando al Dios Inti, cabalgan las llamas
saturadas de los alimentos altiplánicos.
Las alpacas, ya cansadas de negar su lana
sometían su altiva testa al inca poligámico.
Diestras vicuñas y guanacos en libertad,
Apenas esquivaban huaracas y chucunas
Por inhóspitos ventisqueros de soledad,
por caminos del alto andino y terrible puna.
Mama Kilya le indicaba ciertos caminos
de Luna llena, sobre montañas estrelladas.
Divinos lugares para sus templos divinos.
¡Oh! Mama Kilya, Luna por Inti desposada.
Truenos del alto cielo, poderoso y brillante
dispersan aguas de lluvias con jarros divinos
como grandes favores del protector tronante.
¡Oh! Llyapa, viajero de caminos albinos.


Inti…………. Dios Sol.
Guarango………árbol altiplánico.
Huaracas…….honda.
Chucunas……hachas.
Guallatas….aves del altiplano.
Kilya…….. Diosa Luna.
Llyapa…….Dios del tiempo y trueno.

PATAGONES Chonex

Veloces huemules de manadas frías
escapaban por los prados palpitantes,
ni tehuelches, ni sus perreras jaurías
alcanzaban sus pezuñas galopantes.
Furtivando entre maitenes y arrayán
las bandurrias y avutardas del estrecho
alzan su vuelo hacia el puerto San Julián.
buscando del sacro Chalten su repecho.
Guanacos y maras de sabores finos
disputan pastizales con el pudú.
Atentos por si aparece el gran felino,
y prestos a las patadas del ñandú.
Sus grandes ríos: Gallegos, Colorado,
Chubut, Grande, Las Minas y Santa Cruz,
hartaron los siglos con peces dorados,
y en sus riadas vastas: nació la luz.
El puma de la estepa de los glaciares
fue el felino vecino del milodón.
Alacalufes, onas y los yaganes:
dignos antepasados del patagón.
Antes de la Era Glacial insensible
vencieron al frío. Más de trece mil años
con la rudeza de una raza increíble
sobrevivieron con sus mitos extraños.
Kokesne vino del solitario antártico
trayendo a Shie con sus copos helados.
Elal, que voló desde el lejano Atlántico
trajo Chonex, por Wendeunk tutelados.
Y les entregó los secretos del fuego,
inventó el arco de flechas infalibles.
Les enseñó la pesca y la caza. Luego
Kellfü lo regresó a su mundo invisible.
El Sagrado Cisne del hábil Maestro
de boleadoras simples y certeras,
no temía del gran Valichú siniestro:
el Chonex lo cuidaba la vida entera.
Eran tiempos de las mágicas pinturas
cultivadas en la faz del patagón,
por la pasividad o escasas rupturas.
Solidario: buen ejemplo de anfitrión.
Eran estepas dulces como un panal,
silente como sepulcro milenario,
inmensamente simples como un dedal,
eternamente amigas del estepario.
Forjaban la Patagonia con los vientos
galopando por praderas de desiertos.
Con incansables suspiros polvorientos
buscaban al Dios Sol con huesas de muertos
que adormecido en su lecho sideral,
por muchas lunas su calor negaba.
El Valichú lo trocaba en temporal
y toda la pampa en hielos se tornaba.
Los ciclones desbocados sorprendían
caminos inexistentes del guerrero.
A veces inútiles caminos florecían
pero, ya nadie seguía sus senderos.
Las ocres extensiones eran tan grandes
que no existieron ojos para admirarlas.
Del mar azul hasta el blanco de Los Andes
sólo el cóndor vivió para vigilarlas.
Llegó del Sur el viento congelador
arrasando calafates de su lecho,
y las escarchas eternas del estrecho
quitábanle a los árboles su calor.
Llegó del Norte el extranjero voraz,
con las funestas muertes desenvainadas,
sangró el estrecho con filosas espadas
en nombre del Altísimo y Satanás.
Y desflorando la pampa generosa
exterminó a patagones inocentes
con sus vicios y pestes vergonzosas
con masacres y mil trueques de aguardiente,
ajenos al idioma del poderoso
ególatra y vendedor de Santidad
que azotaba con un diezmo vergonzoso.
se extinguió el Patagón en la soledad.


EXTERMINIO DE LOS ONAS

Eterna Patria asilada
en una injusta caverna,
donde el Milodón inverna
sobre la nieve escarchada.
Allí nacieron las penas
de míseros alimentos
arrancadas con lamentos
a gélidas alacenas.
Y no era justa la vida
en el frío del estrecho,
pero, nacían por derecho,
ya, libres y sin heridas.
En sus canoas parían,
como ballenas del mar
dándoles de amamantar
mientras los copos caían.
Cuando la mente razona
sobre las vidas truncadas
por invasores de espadas
exterminando a los Onas,
aprendo que no hay razón
para sentirse orgulloso
del extermino alevoso
de esta humilde población.






SUR DE CHILE

Venas de cristal ocultas por brazos de eterna luma,
cálices rebasados de vesánicas soledades
apacibles y transparentes apresando a la Luna.
Mil montes atiborrados de brisas y tempestades.
Piedras del vientre rojo del volcán, son esculpidas
por lutos de noches que ocultan zorros sigilosos,
claras huellas de huemules de pesuñas presumidas,
largos colmillos del puma letal y victorioso.
Mimbres y cerámicas metafóricas parlantes.
Grana subyugada a la condición del subsistir.
Eterna lid de los hombres y la pasión constante
en doblarle al destino el azar de sobrevivir.
Enormes corazas verde para un doliente cielo
herido por las sempiternas púas del pehuén.
Nido eterno del cóndor vigilante en su alto vuelo,
refugio impenetrable de las huestes de Purén.
Templo virgen, negado para dioses vengadores;
gruta tutelar de los hijos de Caupolicán,
donde eternas guirnaldas verdes y de rojas flores
sobreviven, apenas, al degüello del gañán.
Caza necesaria para vivir siglos latos;
lunas nuevas, de radiantes esplendores morenos;
días de calafate y murta, de inviernos ingratos;
horas del piñón y pesca en ríos de peces, llenos.




REBELION MAPUCHE

Llegó la espada por caminos inciertos
y nacieron cruces de cielos e infiernos.
La floresta lloró millares de muertos
que recibió con temporales de inviernos.
Ocultaron el genocidio Araucano
diseminado por turbulentos hombres
que nunca lo miraron como su hermano
dentro de sus templos de sagrados nombres.
Con aceites sucios su frente lavaron,
vistiéndolo con mortajas de la greda
y con incienso de lágrimas sellaron
el sepulcro de sus imborrables penas.
Con su sangre coronaron el prestigio
de una guerra criminal y castellana,
justificando dominios con litigios
unilaterales de su raza hispana.
La muerte lo introdujo en su limbo cruel
para iluminar los cuerpos flagelados
y mutilados en guerras sin cuartel,
en nombre de Monarcas Santificados.
Con sudarios destrozados por el hierro
de arcabuces y de filosas espadas,
bajó mudo al lecho de su propio entierro,
llevando el dolor a su última morada.
Tristes, inmensamente fríos y solos,
y pisadas por la herradura animal
quedaron las huesas Mapuches como olas
de muerte, causada en forma criminal.
La Fauna lloró también millones de ellos,
detestados por el hombre acorazado.
Los volvió semillas en sus propios nichos,
brotando Toquis de arrojos impensados.
Nacieron entre miles de conciencias vivas
los clamores de justicia y libertad.
Y crecieron como riadas sorprendidas
los guerrilleros de la inmortalidad.
Cayeron como palpitantes cascadas
sobre la tierra sus doradas semillas,
germinando Loncos con inesperadas
fuerzas para vencer a los de Castilla.
Los mantos de la muerte los esperaban
con gargantas rugiendo gritos rebeldes
Los arcos, tripas españolas tensaban,
y flechas trisaban sus pechos endebles.




LIBERTAD MAPUCHE

Nació el grito desde gargantas fuertes,
cruzando las fronteras de los miedos.
Con ritos orgullosos de la muerte
enlutó grandes huincas del asedio.
¡Libertad!, era el canto libre…, libre
entre Toquis y Machis poderosos.
Se incrustó en huestes invencibles
del mapuche cien veces belicoso.
Adorando desde la Caicai al Trauco
brotó entre los montes de bosque y mar.
Se detuvo en el cielo de Arauco
y siguió como ejemplo universal.
Germinó de Norte a Sur incansable,
invisible, sigiloso, sereno,
alerta, victorioso, irrefutable
y más fuerte que en los lejanos reinos.
Se hizo lamento fúnebre y temido
entre los guerreros usurpadores.
Atacó con las fuerzas de un felino
los pechos tapizados de blasones.
Irrigó con la sangre de los vientos
el brazo del guerrero hecho pan libre.
Tan libre como ninguno en su tiempo.
Tan único como flor de copihue.
Agitó las campanas de los templos,
humilló sotanas del shamán blanco,
soplando sobre sus pobres lamentos
de silencio y rezo morocristiano.
Cercenó las cabezas empolvadas
por entre sus penachos perforados.
Y sobre lomos de veloces maras
siguió mil caminos inesperados.
Sobre la sangre virgen del copihue
forjó la derrota del castellano.
Con pértigas basadas en Coligues.
venció los ejército soberanos.
Con ponchos mapudungun, taponó
los azules cristales de sus caras,
dejando sus noblezas orgullosas
sin la horma de calzones de hojalata.
Levantó a los mapuches invencibles
para hacerse más dueño de su tierra.
Destrozó con mil zarpazos de tigre
el pecho hispano y su coraza nueva.
El grito “Arauco no será domado”.
Le revienta los oídos al Huinca.
Le taladra sus sentidos gastados
de infames leyes expansionistas.
Renegó tres siglos interminables
las coronas pulidas del hispano,
frenando a sus dioses minerales
con pehuenes, canelos y avellanos.
Aún suenan en Arauco y Temuco
los golpes cristalinos de las chuecas,
los rugidos de libertad del Brujo,
machacando una deformada testa.
Regresan derrotados a sus fuertes
defendidos con cañones y espadas,
esperando su fin de fuego y muerte.
Muertes clavadas en cruces paganas.
En nombre de su Santísimo Dios,
buscaban tesoros para sus urnas
repletas de aljófares, plata y oro.
Entre chiripas y modestas rucas
quedaron los gritos desgarradores
de Valdivia y sus corazas intrusas,
huyendo los demás conquistadores.
Invencible como afilado sable
buscó sus azules venas divinas
entre sus fuertes de piedra inviolable,
sobre las nieves de cumbres andinas.
Libertad del osado Caupolicán,
Lautaro, Colo Colo, Pelantaro,
Tucapel, Galvarino y Lincoyán;
los Caciques y Toquis del Arauco.
¡Regresa a tus palacios Huinca tregua!
¡No pises el Arauco nunca más!
¡El mapuche es el dueño de sus tierras!
¡Libertad es su orgullo…, libertad!




COMO EL CANELO

Como la magia del sagrado canelo
de hojas llenas de vida, llenas de muerte;
de tronco débil, pequeño, casi inerte,
nacieron Toquis bajo callados suelos.
Algunas veces la sangre fue la sabia
blanca que nutrió sus hojas temerosas,
y se revistió del color de las rosas
sobre pechos desgarrados por la rabia.
Brotaron como oasis en el desierto,
como un milagro natural de la vida.
Escalaron entre las ramas raídas
con gritos llenos de futuros inciertos.
Tímidos buscaron entre piedras mudas
“Renegados” de ojos cansados de llantos,
que protegidos bajo su propio manto
clavaran cruces en las huestes más rudas.
Y crecieron fuertes como los canelos,
como gigantes de montes centenarios,
como espartanos, troyanos o corsarios,
defendiendo sus Dioses y sacros suelos.
La rama del canelo: fue luz atenta.
Su nutrida sombra: muro a bayonetas.
Sus raíces vivas: las armas secretas
contra las persecuciones más violentas.
Como panal el invasor fue creciendo,
multiplicando sus cabezas, sus ojos,
sus orejas y manos ensangrentadas.
Y trajo más naturales castellanos,
más esclavos, ramplones, y caballeros
que negaban a sus hermanos bastardos
nacidos en estirpes de barro virgen.
Violó pactos de Capitanes y Loncos.
subyugó a presos y negros africanos.
Cercenó las testas, orejas y manos
de aquellos que no aceptaron a sus Dioses
desgastados en santas guerras inútiles.
Las heridas de la sangre araucana
se hicieron copihue oculto de dolor.
Y la tierra ferrosa: apacible féretro
recibiendo a los héroes centenarios.
subió a la cima de Los Andes el grito
de justicia, el canto hecho “Rebelión”.
No quedó como témpano milenario
eternamente quieto, helado y blanco.
Pasó de frontera en frontera y voló
entre mares, montañas, playas y selvas
hasta forjarse un bramido universal.
Escaló hasta la cima del Tupungato
y regó con su roja sangre munífica
las simientes guerreras hechas pan libre.
Y crecieron los mapuches con sus lanzas
empapadas de sangre azul española,
mezclándola con pedazos de casacas,
morriones, corazas y osamentas blancas.
Siglos eternos negó su potestad,
volando con pies descalzos y seguros
sobre brumas otoñales de los ríos,
entre bosques de quilas impenetrables,
bajo coihues, araucarias y pehuenes.
Sobre los volcanes y cumbres andinas
rodeando lagos de eternos misterios.
Reino del copihue escarlata encendido.
Imperio de los indómitos guerreros.
Patria del mapuche jamás sometido.
Dominios de hombres del sagrado canelo.





LAUTARO

Llegó el mes de Febrero con tropeles intempestivos,
con espadas desenvainadas y arcabuces dispuestos,
y no respetó las vidas de tantos Loncos nativos,
no le bastó la plata de Porco, el diezmo o los impuestos.
Traía los siglos nuevos, con nuevos sabios Platónicos
que imprimían en sus antiguos textos caminos gastados,
buscadores de tesoros para su país agónico.
Un luto amargo, por sus eternos Dioses cercenados,
lloró la mujer mapuche sobre el Río Mataquito.
Los Loncos buscaron Toquis entre guerreros versados,
aguerridos, valerosos y poderes infinitos.
Mientras Tirúa paría la simiente libertaria,
el Caudillo valeroso y estratega militar.
Hijo de Águila Negra (un Lonco de raza visionaria).
Fue un Traro Veloz, que otros Jefes han querido imitar.
A los once años le arrebataron su progenitor
que no vio sus batallas y su justa sublevación
sobre los mismos corceles que montó su protector.
Su padre Curiñancu no conoció su educación.
Marcos Vea, gran español, fue el amigo y profesor.
Le enseñó el uso de las armas y la caballería.
(No eran centauros invencibles ajenos al dolor,
eran mortales, hambrientos de famas y fruslerías).
Escapó el paje de Valdivia, poderoso señor.
Lleva consigo el trofeo de Godinez y un corcel.
Busca a su pueblo sofocado de injusticia y dolor
para enseñarle las artes de una guerra sin cuartel.
Colo Colo, aceptando razones de libertad
convocó a los Capitanes del Bío Bío cercano.
Lincoyán y Tucapel, aceptaron con seriedad.
Paicaví y Elicura lucharían por sus hermanos.
Era Lautaro el Líder necesario para la guerra,
el que uniría a su pueblo cercenado en Andalién,
y lucharía a muerte para recuperar sus tierras
con valerosos guerreros tan fuertes como un Pehuén.
Entre los montes del Chile fértil cabalgó Lautaro,
enseñando con maestría lo que aprendió del huinca.
Cabalgando tan invisible y rápido como un disparo
asoló fuertes, incipientes pueblos y grandes fincas.
De la campana llena de lamentos saltó el badajo
que se perdió entre las gredosas humedades del traro.
El guardamancebo no aguantó el tirón y se fue abajo
rebotando en el vientre Tirúa que parió a Lautaro.
Allí, a una mano española se le había soltado
por la saeta certera que humilló su corazón
en el Fuerte Tucapel. El Ordenanza del Mandado
con su hueste mapuche, ya había tomado posesión.
No fue su Dios quien su dramática muerte decretó,
y no eran Santos los que pedían por su alma mugrienta.
Era el Gran Cacique Lautaro que Valdivia educó,
era Arauco que le sacudía su nobleza sangrienta.
Luciendo la espada y el clarín de la Capitanía,
del que arrasó a su pueblo cercenándoles sin piedad
creyendo que de esa suerte su orgullo doblegaría,
sentenció su venganza por los abusos de crueldad.
Sus espías recorrían fortalezas españolas
aprendiendo que sus costumbres, sus miedos y dolores
eran iguales a los suyos: simples como las olas.
No eran dioses o centauros, sino simples pecadores.
Y penetró galopando a las casas de Concepción
como Héctor, como Aquiles, Leonidas o el gran Ulises.
Y el fuerte altivo, ya considerado como un bastión,
fue vencido, quemado y despoblado hasta sus raíces.
Del caudillo de los mapuches, Villagra aprendería
que no eran forajidos, borrachines o desertores,
sino, hombres de la tierra, con astucia, valentía,
indomables y atrevidos. Como guerreros: mejores.
Como Leonidas, traicionado por un desertor,
con mil flechas doblegarían sus huestes indomables.
Transformando la noche pasiva en sombras de terror,
cortando su testa para exhibiciones miserables.
Con esa muerte legaría una Logia Lautarina
seguida por Gurruchaga, por José de San Martín,
por O`higgins y Alvear, contra las huestes afuerinas
que después de siglos negros verían su eterno fin.







TERREMOTO Y MAREMOTO 27.02.10


COBQUECURA


“Bienvenidos a Cobquecura donde el mar
está más cerca de ustedes”, invocaba
un gran letrero a la entrada del lugar,
invitando a los turistas a sus playas.
Pero todo cambió en doscientos segundos
con un sismos de carácter infernal;
que la gente ya creía el fin del mundo
por la fuerza impresionante y demencial
que bullía de las capas subterráneas
a treinta y dos kilómetros del subsuelo
arrasando de una manera instantánea
viviendas, puentes, madres, niños y abuelos.
Buscaba la muerte, inocentes dormidos
en medio de la noche negra y lunar,
mas, un milagro los sacó de sus nidos
y los condujo a los cerros del lugar.
Cerros El Silencio, Esperanza y Calvario
son refugios de los miles de turistas
que salvaron por “milagros campanarios”
de las olas que no fueron tan estrictas.
Epicentros telúricos, epicentros
de las madres suplicantes, epicentros
de fuerzas incomprendidas, epicentros
del milagro sin oleaje, epicentros,
epicentros, epicentros del dolor,
del silencio, de las casas destruidas,
de las noches en los cerros sin calor,
del recuerdo, de su dramática huída.
Tan grande ha sido el descalabro maldito
que hasta el eje de la tierra se ha doblado.
Es el sismo más potente que se ha visto
que entre cinco más terrible se ha contado.
Duermen esperando la ayuda en los cerros.
No llega el agua, la comida, la lumbre.
Y la ilustre autoridad en su encierro
no ve la miseria desde su alta cumbre,
No pudo, ni con el oro de su báculo,
Piceros detener la furia en sus tierras.
Desde su tumba observaba el espectáculo
tan terrible como un centenar de guerras.
Ni la misma Inés de Suárez con su espada
mata Caciques podía comprender
la inmensidad de la saña desatada
por Natura con sus muestras de poder.
Mariano Latorre no podrá escribir
la destrucción de su poblado natal.
No podrá en su tumba, tranquilo dormir,
si tantos cobquecuranos están mal.
Resurgirá Cobquecura nuevamente
entre ruinas demenciales sin razón.
Volverá a invitar al veraneante
a sus playas de fantástica emoción,
donde desfilan las obras de granito
que nacieron de paisajes naturales
entre rocas de pasados infinitos.
En “Pan de piedra”, de piedras ancestrales.
La Lobería, La Iglesia de la piedra,
La piedra de la ventana, son algunos
templos naturales tallados en piedras
por artistas consagrados y oportunos
en su inmensa imaginación celestial,
o por dioses de Picero Carampangue,
en los tiempos que una Tierra pre glaciar
brotaba del suelo los primeros lingues.
Nuevamente epicentro de un pueblo activo
serán sus playas amplias y de olas suaves.
Con hombres amables, serios y afectivos
se alzará como el vuelo de las aves.






VIÑA Y VALPARAÍSO


Donde tus hijos Chancos dejaron su huella,
caminarán también grande personajes:
Barones, reinas y famosas estrellas
luciendo su estirpe en graciosos carruajes.
En aguas surcadas por cueros de lobos
los Chancos remaron buscando el sustento,
hoy viven los tipos que venden de todo
y atestan las playas con grandes eventos.
Como hormigas caprichosas en Reñaca,
Concón, Cochoa y las Salinas, portando
escasas prendas, van divas sin petacas,
y chuscas damas, con cien trastos cargando.
El encanto de tus playas veraniegas
soleadas por un refulgente Sol,
son el orgullo de las zonas costeras
del Pacífico en su máximo esplendor.
Un movimiento insólito y caprichoso
despertó tu descanso paradisiaco.
La Tierra se sacudió como un coloso
lastimado en su vientre ígneo y sacro.
Viña solloza con focos apagados,
la playa gime espantada y solitaria,
los paseos claman por enamorados,
y las iglesias esperan mil plegarias.
Postes sin luminarias, muelles cerrados,
semáforos inútiles, Calles grises,
puentes sin pilares, palacios dañados,
muestran sus espantos en negros matices.
Avenida España, Borgoño y Maroto
corrieron buscando amparos sorpresivos
al despertar con gritos de terremoto,
de casas atestadas de muertos vivos,
de niñas aferradas y sorprendidas
en sueños de inocentes juegos de playa,
de turbas terminando fiestas vividas
en el mismo antro que ahora se desmaya.
El horror ha tocado tu estrecha puerta
con otro sismo de recuerdos negados,
y tan violento como la muerte incierta
en Mayo, al inicio del siglo pasado.
Otra vez de rodillas, Viña querida,
otra vez te levantarás de las ruinas,
otra vez cicatrizarás tus heridas,
digna, hermosa; de Reñaca a Las Salinas.
Aquí también estará tu hermano puerto,
recordando sus inicios centenarios,
que Almagro y Valdivia aceptaron, por cierto,
bautizarle con títulos milenarios.
Con su primer Alcalde José de Moya
se inicia en Plaza Orrego y Cerro Chivato
el camino a grandes épocas de gloria
de pintores consagrados y novatos.
En los cerros Placeres, Barón, Polanco,
Artillería y Merced, donde algún día
nacían calaminas y mármol blanco,
hoy se mezclan las razas con fantasías
de artistas y extranjeros admiradores,
en un crisol de románticos paisajes,
con ojos agolpados en miradores
tratando de trocarlos por su equipaje.
Nuevamente se unirán en la desgracia
levantando los palacios destruidos,
mejorando construcciones, sin falacias;
mitigando los dolores ya sufridos.
Cerros invadidos por funiculares
despertaron con miedos y sobresaltos,
tocados en sus cimientos minerales
raídos en sus avenidas de asfaltos;
impotentes para cubrir a sus hijos
pequeños ante la furia de la tierra,
curtidos por temblores, por maleficios,
y leyenda de piratas siempre en guerras.
Se cayeron como naipes de juguetes
los pilares de famosos edificios,
murallas de casonas o palacetes,
y casuchas de fonola y sacrificio.


JUAN FERNÁNDEZ

San Juan Bautista, recordaba piratas
guarnecidos en sus míticas riveras,
a tesoros enterrados, oro, plata
y marinos con ritos de calaveras;
a Juan y Mariano Egaña, Manuel Blanco,
José Ignacio Carrera y Manuel de Salas,
dejados por Osorio en cuevas de fango
y nidos del picaflor de rojas alas.
De pronto percibió el espanto acercarse
con sigilos de piratas condenados,
que buscaban en sus costas refugiarse
con mareas destructoras de poblados.
Alejandro Selkirk, despertó a Martina
avisando una tragedia silenciosa,
sin temblores, o avisos de La Marina,
de la furia de las olas poderosas.
Martina avisó a sus padres sorprendidos
que venía un maremoto amenazante
y salieron en la noche sin sentidos
a los altos de los cerros colindantes.
Martina arriesgando su tierna inocencia
en medio de la noche corrió a la plaza
a tocar el gong con toda vehemencia,
demostrando la valentía de su raza.
Después de su heroica y acertada acción
corrió y corrió con la mar a sus espaldas,
tras de ella venía la desolación,
la muerte, vestida de agua y esmeraldas.
Sin pensar en su propia seguridad
que superan los temores del momento,
se coronó heroína, por sentimientos
de las islas, después de la gravedad.
Corrió, trescientos metros de marejadas,
salvó más de quinientas almas isleñas.
Algunas no escucharon sus campanadas
quedando confundidas entre las peñas…



ILOCA

¡Ay!, como duele tu rabia Madre Tierra,
como lloran tus hijos desconsolados.
Ocho punto ocho grados de miserias.
Casa, caminos y puentes destrozados.
¡Ay! Madre, como se remeció tu vientre.
Con que fuerzas azotaste tu corteza
sobre playas de tu mar impenitente.
Padre Neptuno, Madre Naturaleza,
como lloran tus hijos abandonados.
Cuanto sufren sus madres que no comprenden
la ira de mares y ríos desbordados.
Hasta quince metros tus olas ascienden
por las calles de Iloca en fatal carrera
arrasando los humildes caseríos.
Despierta el turista y corre y desespera
por las playas en infernales griteríos.
Iloca en invierno alojaba mil almas
en sus playas atestadas de pescados,
y en veranos invitaban a la calma
a siete mil bañistas ilusionados.
La Luna llena ilumina como un faro,
pero nadie repara en su inmensidad.
Tienen ojos sólo, para buscar amparo
en los momentos de tanta adversidad.
Así, porfiada en su afán de iluminar
negros caminos de la desolación,
va mostrando el poderío de la mar
que atacando como un mítico león
los persigue con oleajes de horror
por los cerros y caminos destrozados.
¡ay!, mis hijos se han soltado, ¡qué dolor!,
es el llanto de padres desesperados.
Mil metros de marítimos oleajes
van subiendo las colinas tras la gente
que va huyendo por inútiles parajes
con la muerte a sus espaldas, impotentes,
espantados, implorando a un Señor
que no escucha sus plegarias miserables
en la inútil soledad de su dolor.
¡Ay! mi Iloca, de mil hermanos amables.
Sale una voz al aire, firme y valiente,
noticiando la desgracia incalculable.
La Radio Tropical Latina, a su gente
les informa como siempre…,¡responsable!
Los primeros en bajar al balneario
de la tragedia, se tornan en fotógrafos
y serios corresponsales sin salario
y graban como avezados camarógrafos.
Mas, los segundos llegan como manadas
de lobos delictuales y roban todo,
saquean hasta las huesas destrozadas
y lo poco que no se ha llevado el lodo.
La plaza, la escuela, el Jardín Infantil,
y las cabañas recién inauguradas
desaparecieron en trágico fin
en las fauces de una mar encabritada.
Son mudos testigos de olas asesinas
cien botes de pescadores esforzados
que yacen entre las arenas salinas
o sobres calles del otrora poblado.
Cuando el Sol con su visible claridad
da las primeras zancadas en el cielo,
hasta el más duro en su triste soledad
llora y llora con inusual desconsuelo.
Porque hasta los más feroces animales
han bajado sus melenas orgullosas
ante el poder de las olas criminales
que golpeaban con su ira poderosa.
Atrapados entre barrotes y fangos,
del circo Las Montinis, varios leones
esperan como domesticados gatos
a sus dueños que han perdido el horizonte
por rutas cortadas y casas destruidas.
cerros hendidos, daban fe de la fuerza
de la Tierra en sus letales sacudidas
y marejadas de una triste proeza.


CONSTITUCIÓN

Frente a costas sin tronos, la muerte viaja
subterránea, imprevista y solapada;
con un ruido que rebota en piedras laja,
con la fuerza mortal de un millón de espadas.
Saltó la Tierra como pingo encabritado
desmontando de su lomo las viviendas,
arrancando los cimientos empotrados
de mediaguas o recónditas haciendas.
Escaló por la raíz a la corteza
del dolor y los sollozos lastimeros,
sacudiendo de los pies a la cabeza
pobladores, campesinos o mineros.
En menos de media hora llegó el terror
con marejadas de diez a quince metros,
avanzando por las ruinas del temblor,
convirtiendo a medio pueblo en un siniestro.
Ingresó por las playas de Constitución
como a las cuatro del día veintisiete.
Ocho cuadras de llanto y desolación
La Muerte, como apocalíptico jinete
galopó destrozando todo a su paso.
Padres sin poder sostenerse en pie,
madres sorprendidas, niños sin regazos,
almas timoratas rogando a su fe.
Nada detenía el castigo demonche,
todo era gritos y desesperación,
perdidos en la oscuridad de la noche
buscando los altos de Constitución.
Otros tomaron autos para escapar,
pero chocan entre ellos, o con murallas,
árboles, postes, semáforos, hangar,
o animales. En medio de la batalla
abandonaron sus inútiles móviles
para seguir a pie…sin lograr escapar.
Hasta los más lerdos se volvieron ágiles
en medio de la violencia de la mar.
Muchos quedaron clavados en los cerros
sin saber donde estaban sus horizontes,
en el silencio, sólo se oían los perros
buscando a sus amos en medio del monte.
Los más valientes bajaron a dolerse
del fango, de escombros y cientos de heridos.
El temblor interno debió detenerse
para lograr dimensionar lo ocurrido.
Las casas que resistieron el embate
de las olas del tsunami maricida,
se mecían en el agua como un yate
en las faldas de una rada guarnecida.
Los hombres en sus gemidos de esperanzas
buscaban en los escombros algún resto
de los bienes obtenidos con labranzas,
en tantos años de trabajos modestos.
No podían comprender lo sucedido,
con algún hijo ceñido a su regazo,
heridos; o a medio vestir; entumidos
en la fría noche de golpe y porrazo.
Árboles, vehículos, muebles y cuerpos
ambulaban como peces extraviados
en aguas tornadas de color incierto
con llantos y dolores diseminados.
Algunos buscaban entre escombros ciertos,
con la secreta esperanza de encontrar
familiares sobrevivientes o muertos
en medio de la desolación del mar,
o bajo centenares de toneladas
de escombros, de barro, de casas ausentes
de míseros restos de vida pasada,
de tantos recuerdos con toda su gente.
Arrancaban cada puñado de tierra
buscando los cuerpos tal vez sepultados
en medio de tanta desgracia y miseria,
de amigos, vecinos y seres amados.
La desolación más grande es recorrer
cada lugar donde aparecían cuerpos,
con las amarguras de reconocer
en alguno de ellos, al amado muerto.
La negra muerte, sorprende injustamente
a Raeger Lavandero, Martín Campos
y Carlos Seib (el bombero valiente),
más otros que no verán el campo santo.
Allí estarán en medio del frío suelo
como testigos de la injusta hecatombe,
de los que iniciarán el eterno duelo
por el descanso de su alma y sus nombres.

TALCAHUANO

Mapuches de antaño en tus costas soñaron
sueños de guerreros libres, de guerreros
invencibles y que nunca claudicaron
al yugo servil de odiosos extranjeros.
Talcahueñu del Arauco, el Estratega
de Indómitos, el Líder de los mapuches,
Cacique y Cielo Tronador en la brega.
Respetado por huilliches y picunches.
Talcahuano, pueblo de choros choreros,
de la declaración de la Independencia
redactada sobre sus hermosos cerros,
de las bellas letras de libre conciencia.
En su soñar con los épicos pasajes
son sorprendidos en plena madrugada.
Un maremoto de enormes oleajes
torna en cepos de aguas sus tibias moradas,
algunas ya trocadas por el seísmo
inesperado, violento, aterrador
y tan poderoso como un cataclismo.
Atracó en su Talcahuano con rencor,
con la indiferencia de un gigante cruel
y la fiereza de un monstruo misterioso.
Sacudió al bello puerto como un papel
a merced de vientos o del mar rabioso.
Botes, barcos lidiaban sin marineros
por entre calles y plazas embestidos
por olas como garras de carniceros,
en una lucha perdida y sin sentidos.
Lanchas varadas en centros comerciales,
autos bajo los containers apresados
cual juguetes de niños irracionales.
Casas flotando sobre aguas de tornados,
plazuela asilando botes pesqueros,
y calles tapizadas de algas marinas.
Aplastadas por pétreos jardineros
todas las rosas perdieron sus espinas.
El mismísimo Huáscar, quiso liberarse
de tan violenta ofensiva natural,
soltando sus amarras para escaparse
con el hálito de Grau hacia alta mar.
Deambulando cerca de Quiriquina
como un fantasma perdido en Chiloé,
lo pilló la aurora admirando las ruinas
de avenida Colón, Blanco y Lindor Pérez.
Los servicios básicos, locomoción,
comercio y comunicaciones cayeron
en caos de histeria y desesperación.
Los saqueos y abusos aparecieron
como tribus de las selvas africanas,
como entes que perdieron la razón noble
en medio de una batahola malsana,
como avispas locas en un viejo roble.
Desde el alto de los árboles sureños
las hojas secas no bajaban al suelo,
absortas en el llanto de los pequeños
buscando a sus padres, hermanos o abuelos.
Todo fue desastre en Talcahuano, todo.
Todo, destruido, anegado, perdido,
y absolutamente abandonado. Todos,
todos acampando en cerros heridos.
Talcahuano desierto, tímido y frío.
Talcahuano por dioses abandonado
y en bonanza acariciado por el río.
¡Mi Talcahuano histórico y saqueado!

TIRÚA

Lafquenches del Río Tirúa, vivieron
desde antes, antes de los tiempos Cristianos.
Cien lonkos bravos y guerreros nacieron
para orgullo de mapuches soberanos.
El veintisiete de Febrero, de pronto
llegó la tragedia vestida de mar.
Un seísmo nacido en medio del ponto
vino a sus hijos Pitrén a despertar.
Se anunció primero con un terremoto
poderoso, destructivo e inclemente,
a casi media hora antes del maremoto.
Corría en plena noche toda la gente
a refugiarse en los cerros piñoneros.
Todos… todos corrían, otros gritaban:
¡Maremoto!, ¡niños a los cerros!
Rugía la mar y ni ellos se escuchaban.
Marilebu, Cincomalco, Gueracán
les guiaban en la ruta cuesta arriba.
Incansables como el gran Caupolicán
en sus hombros van cargando a otras vidas.
Lemolemo los albergó entre los valles
tapizados de canelos sacros y robles
centenarios. Ortigas y calle-calles
bebieron su llanto como gotas nobles.
En medio de la paz de bosques y cerros
llegó la aurora con su luz cristalina,
dejando descalabros al descubierto
y cadáveres en mortajas salinas.
Tirúanos a lo largo de su historia
han tenido maremotos increíbles,
pero siempre, para ejemplo de su gloria,
sobresalen como toquis invencibles.

CONCEPCIÓN

Nunca se sabrá la verdad del desastre
que azotó de Chile su espina dorsal.
Desde su yema, La Tierra, como un lastre
embistió con su potencia colosal.
Entró a Hualpén, siguió por Laguna Grande
y solapado desde el Norte de Penco
acorraló a Concepción como un gigante
remeciendo su paz hasta en sus cimientos.
Pasada la tres y media, quedó agónico
en sus barrios más alejados y pobres,
sus casas cayeron en minutos trágicos
no importando si eran cementos, adobes,
y maderas de los cerros aledaños.
Se cayeron puentes, edificios públicos,
semáforos, casas de ricos de antaño,
y grandes cúpulas de los sacros bíblicos.
El ruido subterráneo entró anunciando
su seísmo injusto, cruel y poderoso.
En plazas y calles se iban agolpando
espantadas madres con hijos llorosos.
Los penquistas o asustados visitantes
relatan una y otra vez sus historias
sin sentidos. Autómatas caminantes
buscando una razón. Entes sin memorias.
Como alucinando en un cuento sin fin
repiten y repiten… ¡el terremoto…!
¡terremoto!, ¡por mi ángel y serafín!
¡Dios mío..!, ¡mi Dios..!, ¿que será de nosotros?
Las tinieblas abrazan a Concepción
con su negra oscuridad inesperada,
ocultando el desastre del remezón
en una noche temblorosa y helada.
Incomunicados, insignificantes
frente a la naturaleza herida en su vientre.
Aislados en su mundo en el instante
que más requerían hablar con su gente.
Van entre los cerros Chepe, Caracol,
El Golf y Andahué, rebuscando entre escombros
negros, en espera que salga el Sol
para ver con ojos llorosos de asombro
el descalabro de enseres y moradas
convertidas en miserias inservibles.
Los fierros retorcidos por toneladas
rodean los hormigones irrisibles.
La vanidad herida, de muerte cae.
¡Alto Río ha muerto!.., ¡muera el constructor
del edificio de pilares infames!
¡Y vivan los Bomberos por su labor!
La peor tragedia de Concepción,
desde que Lautaro tomara venganza
de huincas usurpadores de su nación.
Cuando todo era progresos y labranzas…
cae grave Concepción, herido en su alma,
destrozado por tantas queridas vidas
que se fueron en un remezón sin calma,
bajo casas o caminos sin salidas.
Entre medio del descalabro y dolor
Lorenzo Constans y su Torre de Pisa.
Un muy mal ejemplo de un mal constructor,
con sus declaraciones para la risa.
Por sus malos representados, cayeron
grandes edificios caros o modernos
y muchas vidas humanas sucumbieron
entre hormigones con fierros del infierno.
Se venía otro desastre incomprensible,
que los propios penquistas lo procrearon:
una lacra delictual impredecible.
La maldad y saqueos aparecieron
disfrazados de banas necesidades,
asaltan varios locales comerciales,
prosiguiendo como bandadas del Hades
de un lugar a otro, como entes animales
saquean y destruyen todo a su paso.
Lo poco que ha quedado de pie por suerte
o se salvó de reducirse a pedazos,
es robado por las bandas de la muerte.
Se apodera el descontrol de Concepción
y aparece el descalabro delictual.
Asaltando y rapiñando sin razón,
como payasos de una obra demencial.
Los hombres dormitaban en madrugadas
eternas… esperando el sismo, esperando…
esperando al ladrón, con palos, espadas,
escopetas, estoques, siempre esperando…
Se coparon de fogatas los pasajes
que tiznaban negras manos de hollines,
todo se hizo miedo, miedo y coraje
cuidando sus casas, rondando jardines.
La noche eterna, se hacía eterna y fría,
silente o llena de ulular de sirenas,
negra de lamentos… esperando el día
para hormiguear entre ruinas y penas.


LARAQUETE

Las aguas bajaron desde Nahuelbuta
bañando las playas del mar dadivoso,
venían marcando una atractiva ruta
con piedras únicas de cuarzo precioso.
Fue su silex especial que le dio nombre
al antiguo y claro Río Laraquete,
ahora, por Río Las Cruces responde
mirando fantásticos atardeceres.
Pero han quedado las “Palomitas Blancas”
presas bajo del rescoldo desquiciado.
Se vino la mar en mortal avalancha
posterior al terremoto no invitado.
Llegó en violento y terrible remezón
fustigando con poder del martinete,
impetuoso, miserable y sin razón
a las costas de mi bello Laraquete.
Las olas pasaron por Los Abedules
dejando su marca de muerte y dolor.
Eran sus aguas calmas, de olas azules
que cambiaron repentinas en terror.
Todos corrieron a lo cerros cercanos
escapando del tsunami sin avisos,
no llevaban más que sudor en su manos,
y la angustia de futuros imprecisos.
Cuesta arriba, con sus pequeños corrían
escapando con las fuerzas de un cohete,
y en su voz se les gastaba la porfía
ver las olas arrasando Laraquete.
En la noche tenebrosa de su escape
corrían ariscas las aguas del río,
crecido con la furia del oleaje
en medio de la soledad y del frío.
Solamente requerían de un milagro
en los días, entre cerros cobijados,
que aparezcan sus familias sano y salvo…
y terminen felizmente su calvario.
No es tan raro que ocurran en Laraquete
los milagros en su historia carbonera.
Hace años que un Cacique sin florete
se desposa despreciando la nobleza
y su amada le amaría hasta la muerte
con las fuerzas de española que tenía.
Los sollozos que emitía por su suerte
se convierten en cristal de fantasías.
Ha quedado la caleta sumergida
por las aguas cristalinas de su mar.
Sin embargo las noticias referidas
no mencionan los desastres por igual.
¡Laraquete!, ¡Laraquete!, te dejaron
a la suerte de tus hombres pescadores.
A tus muertos, los de arriba no contaron,
informando de ciudades superiores
que tenían edificios cercenados,
o palacios con sus muros en el suelo.
Dejaron a mini pueblos descuidados,
pero allí… es donde abunda el desconsuelo…


DICHATO

El dulce sueño se interrumpió de pronto
con terremotos nacido del subsuelo,
era un sonido desde el fondo del ponto
que anunciaba desgracias y desconsuelo.
Entre confiadas viviendas de Dichato
llegó la muerte vestida de seísmo,
meciendo a sus hijos con dolor de espanto
y las fuerzas terribles de un cataclismo.
La desolación se hizo gritos y llantos.
La noche no dejaba ver su fiereza.
Las miradas de niños llenos de espanto
no entendían la Real Naturaleza.
Mas cuando todo parecía ya en calma
y asumían su desgracia y desconsuelo
sobrevienen desde el fondo de sus almas
los peligros que intuían sus desvelos.
¡Maremoto!, ¡A los cerros!, ¡Maremoto..!
Era el grito sobrehumano de la gente.
“Marejadas después de un gran terremoto…
es el colmo para Dichato impotente”.
Se recogieron las aguas silenciosas
y solapadas, casi una hora después
de la desventura sísmica espantosa,
para atacar con la furia de un montés.
Un kilómetro avanzó por Daniel Vera
con enseres, costosas embarcaciones,
lanchas y pequeñas casa de madera
encajándolas sobre otras poblaciones.
Despuntó el día con destellos de gloria
para mostrar la inmensidad del dolor.
Dichato perdía parte de su historia
llorando y destruido bajo el Sol.
Pescadores que buscaban el sustento
en sus botes de esperanzas y trabajo
los veían entre plazas y cementos
con las proas y sus mangas boca abajo.
La mar les había quitado en una hora
lo que les había dado en tantos años.
De sus casas no quedaba ni una sola
que no estaba consumida por los daños.
José Miguel Reyes, lloraba de rabia
sorprendido en el limbo del sueño eterno…
Su Dichato perdía toda su sabia
con sus botes dispersos en ese averno.
Bernardo Reyes recoge su letrero
que cita en mapudungun: “Manichiweu”.
Y grita: “Nos levantaremos de nuevo
batallando y pescando aún, alün meu”.

• Manichiweu... Nos levantaremos mil veces.
• Alün meu... Después de mucho tiempo.